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Un tribunal de Pakistán condena a muerte a un británico que se autoproclamó profeta

Un tribunal de la localidad de Rawalpindi, en la provincia paquistaní de Punjab, ha condenado a muerte al británico Mohamed Asghar, acusado de cometer blasfemia por autoproclamarse profeta, según ha informado el diario paquistaní 'Dawn'.
Además, el juez de distrito Navid Iqbal ha impuesto a Ashgar, un ciudadano de 65 años de nacionalidad británica, una multa de un millón de rupias --algo menos de 7.000 euros--.
Asghar fue arrestado en 2010 en la localidad de Sadiqabad, ubicada en la frontera entre las provincias de Punjab y Sindh, después de remitir cartas a diferentes personas, entre ellas un agente de la Policía, en las que se definía como un profeta.
El Código Penal paquistaní, en su sección 295-C, prevé que "el que por medio de palabras, escritas o habladas, o a través de alguna representación visual o alguna imputación o insinuación, directa o indirecta, profane el sagrado nombre del profeta Mohamed (la paz sea con él), será castigado con la muerte o la cadena perpetua, y también podrá ser sancionado con una multa".
El fiscal Javed Gul ha presentado ante el tribunal una copia de las misivas de Asghar y cuatro agentes de Policía han testificado en su contra. La Fiscalía también ha presentado la opinión de expertos grafólogos que han considerado que las cartas están escritas por Ashgar.
En un principio, Ashgar contaba en su defensa con la abogada Sarah Bilal, quien posteriormente expresó su reticencia a defender al británico, por lo que le fue asignado un abogado de oficio. Éste argumentó que el acusado sufría un desorden mental, pero una junta médica constituida por el propio tribunal sostuvo que Ashgar era mentalmente estable y que no sufría ningún desorden.