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Ante un tribunal por ayudar a morir a su hija

Imagen de archivo de Bridget Kathleen Gilderdale junto a su hija Lynn. Foto: Daily Mail.telecinco.es
Lynn Gilderdale ya había intentado en varias ocasiones poner fin a su vida, sin embargo, nunca consiguió su objetivo hasta que no contó con la ayuda de su propia madre.
El 3 de diciembre de 2008 intentó suicidarse tomando una dosis de morfina y un cóctel de drogas. Pese a sus firmes intenciones, no pudo terminar ella sola con su calvario. Así, recurrió a la ayuda de su progenitora para que "pusiera fin al sufrimiento" que padecía.
Nuevas inyecciones de morfina, variedad de pastillas y píldoras suministradas a través de un tubo nasal, otras inyecciones de aire para detener el corazón con burbujas. En total, más de 30 horas para acabar con una dolorosa angustia que finalmente acabó por una intoxicación de morfina.
Según el relato escuchado por el tribunal, Lynn sufrió "una vida increíblemente miserable" en los últimos años.
La joven, que padecía esclerosis múltiple, estaba paralizada desde la cintura para abajo, sólo se podía alimentar a través de un tubo nasal y se tenía que comunicar por señas. Además, recibía un suministro constante de medicamentos para paliar el dolor durante las 24 horas del día.
En el juicio, la madre de Lynn ha negado un intento de asesinato, aunque sí ha admitido la asistencia de suicidio. EPF