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El vicepresidente del Parlamento afirma que se bombardeó a las milicias "que no quieren un alto el fuego"

El primer vicepresidente del Parlamento de Libia, Abubaker Baera, ha afirmado este martes que los bombardeos ejecutados el lunes en Trípoli tuvieron como objetivo "aquellas partes que no quieren acordar un alto el fuego", según ha informado el diario 'The Libya Herald'.
El autoproclamado Ejército Nacional Libio, liderado por el general retirado Jalifa Haftar, ha reivindicado la autoría de los bombardeos. "Nosotros, la 'Operación Dignidad', confirmamos oficialmente que hemos realizado bombardeos sobre las posiciones de algunas milicias de Misrata", dijo el comandante de defensa aérea del Ejército Nacional Libio, Saqer al Jouroushi.
Después de medianoche del lunes se escucharon aviones de combate sobrevolando Trípoli y varias explosiones. La prensa local informó de que los ataques aéreos estaban dirigidos contra milicianos de Misrata, que en las últimas semanas combaten con brigadas de la región de Zintan, en el oeste del país.
Las web partidarias de los combatientes de Misrata ya habían acusado de este bombardeo a Haftar, que ha empleado algunos aviones de una base aérea bajo su control en Benghazi para atacar a milicianos islamistas en el este de Libia.
Este mismo martes, una milicia libia ha disparado varios cohetes contra un concurrido barrio residencial de Trípoli en el marco de los enfrentamientos que libran facciones rivales y que cada vez más se acercan al centro de la capital.
Los enfrentamientos comenzaron el pasado 13 de julio, cuando milicianos de distintas brigadas islamistas lanzaron la Operación Fajr (Amanecer) para arrebatar el aeropuerto a brigadas de tendencia liberal originarias de Zintan que controlan estas instalaciones desde la caída del régimen de Muamar Gadafi.
Todas estas brigadas, tanto las atacantes como las que controlan el Aeropuerto son reconocidas oficialmente como fuerzas legales por el Gobierno libio y están todas ellas formalmente bajo su control.
Libia vive una gran inestabilidad desde la caída del Gobierno de Gadafi, el 20 de octubre de 2011, debido, sobre todo, a la negativa de las milicias que ayudaron a derrocarle a entregar las armas y unirse a las fuerzas regulares.