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El vicesecretario de Estado de EEUU reitera su disposición a apoyar a Bagdad en la lucha antiterrorista

El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, William Burns, ha reiterado este martes durante una reunión con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, la disposición de Washington para apoyar a Bagdad en la lucha antiterrorista.
En base a un comunicado por la oficina de Al Maliki, el primer ministro iraquí ha recordado las tareas en este sentido llevadas a cabo por Irak y ha dicho que el terrorismo supone "una amenaza para la seguridad y la estabilidad no sólo de Irak, sino de toda la región".
Por ello, ha solicitado un mayor apoyo por parte de la comunidad internacional, al tiempo que ha aplaudido el respaldo de Washington en este campo, apelando a una mayor cooperación a todos los niveles.
Burns se reunió previamente con el presidente del Parlamento iraquí, Osama al Nujaifi, con quien debatió el impacto de la actual crisis de seguridad en la provincia de Anbar debido a los avances del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), vinculado a la organización terrorista Al Qaeda.
Durante la misma, Al Nujaifi ha destacado la importancia de alcanzar una solución política a la crisis y de detener los bombardeos para permitir el regreso a la ciudad de las personas desplazadas.
Así, ha apuntado que "la trágica situación que atraviesa Faluya debido a los bombardeos indiscriminados supone una flagrante violación de los Derechos Humanos", según ha informado la agencia iraquí de noticias NINA.
Estas reuniones han tenido lugar apenas un día después de que el Gobierno estadounidense notificara al Congreso que planea vender 24 helicópteros de combate Apache a Irak para ayudar a las autoridades en la lucha antiterrorista.
El ISIS, un grupo que también está activo en el conflicto sirio, se hizo con el control de Faluya con apoyo de otros grupos suníes el pasado 1 de enero. El Ejército y las fuerzas de seguridad han establecido un cordón en torno a la ciudad, 50 kilómetros al oeste de Bagdad, y han mantenido enfrentamientos esporádicos con los insurgentes en su interior.
La salida de las tropas estadounidenses del país y el conflicto en Siria, con fuertes connotaciones sectarias, ha exacerbado las tensiones entre la comunidad suní y el Ejecutivo de Al Maliki, que tienen como puntos de fricción un sistema judicial que discrimina sistemáticamente a los suníes y la exclusión de esta comunidad de los altos cargos de la Administración iraquí.
No en vano, los enfrentamientos violentos con tintes sectarios entre la minoría suní y la dominante comunidad chií ya eran una tónica habitual, reminiscencia de los años de guerra en Irak tras la ocupación estadounidense --especialmente entre los años 2006 y 2007--.
Los levantamientos populares contra el Gobierno, asimismo, encontraron su germen en la ola de levantamientos de 2011 en Oriente Próximo y el norte de África, conocida como la 'Primavera Árabe', que empujó a los suníes a rebelarse pacíficamente contra Al Maliki.