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Violan a una joven de 16 años delante de su familia porque su hermano violó a una niña

Azra tiene dieciséis años y ya no puede alzar la mirada. Su crimen: ser mujer. Su castigo: ser violada en una casucha delante de su familia, en Pakistán.

La Justicia ha detenido a los 25 hombres que dieron la orden: los de la jirga, el Consejo de hombres de su localidad; la verdadera ley centenaria.

Ellos fueron quienes decidieron imponerle esta condena como ‘crimen de honor’ porque su hermano violó a una niña mientras trabajaba en el campo, y, en su región, el ojo por ojo no es una excepción y es llevado hasta sus últimas y más espeluznantes consecuencias.

Un castigo similar vivió Mukthar Mai, una profesora que también fue violada para compensar un crimen de su hermano. Tras el suceso ella contó su tragedia y se convirtió en una ópera.

Por su parte, Qandel, ‘la Kim Kardashian’ pakistaní, compartía sus historias en Internet y su hermano compartió su asesinato por deshonrar a la familia. Como Saba, que se enamoró sin pedir permiso y su padre la tiro al río. Pero sobrevivió y de su estigma se hizo un documental.

Sus historias, su fuerza, denuncian los llamados ‘crímenes de honor’, que cada año entierran a dos mil mujeres en Pakistán.