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El mole mexicano puede dar positivo como explosivo en los aeropuertos

El tradicional mole mexicano, una mezcla de especias y chiles de origen prehispánico, ha dado positivo en algunas revisiones realizadas con detectores de explosivos en los aeropuertos del mundo, revelaron hoy fuentes aeroportuarias mexicanas.
"En algunos detectores, no sólo de México sino en varias partes del mundo, a veces el mole o las pastillas de menta dan positivo", explicó una fuente del Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM), quien pidió no ser identificado.
El diario Reforma informa de que en los últimos meses los positivos con mole se dieron en cuatro casos en vuelos hacia Estados Unidos, lo que confirmó a Efe la fuente.
Cuando un caso así sucede "a la persona la pueden pasar a una revisión a un equipo más sofisticado" que en el primer filtro, por lo que en el segundo se realiza una nueva revisión con "escaneo molecular", agregó la fuente del AICM.
El portavoz señaló que estos casos han sido "muy eventuales" porque no suele haber tanta gente que viaje con este alimento, de origen prehispánico pero que se perfeccionó en tiempos de la colonización española, durante los siglos XVI y XVII, con la influencia de nuevos ingredientes llegados de Asia y Europa.
El mole, comercializado en recipientes de vidrio, plástico o en sobres, que se vende como pasta o polvo, se elabora combinando más de una veintena de ingredientes, dependiendo de su tipo, entre ellos el cacao, varios chiles y distintas especias, que lo convierten en uno de los platillos más representativos de la cocina mexicana.
Su cuna se considera que está en el estado central de Puebla, donde se coció en los fogones de los conventos coloniales antes de conquistar el paladar del resto del país.
Las referencias y tratados sobre el mole son incontables en los libros sobre gastronomía y cultura de México, entre los que destaca "El libro de todos los moles", del periodista cultural Paco Ignacio Taibo, y "Mulli, el libro de los moles", de la chef Patricia Quintana.
En México se considera un platillo de fiesta o celebración, que a menudo se cuela en las cartas de bodas, cumpleaños y otras celebraciones, y en el imaginario popular circula la idea de que en cuanto a digestión puede caer "como una bomba".