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La muralla norcoreana se rinde al fútbol

En Corea del Norte reina la dinastía comunista más férrea que existe pero el fútbol ha conseguido abrirse paso. Lo ha logrado, pese al sistema político o quizás precisamente gracias a él, así que ese quizá sea el único detalle en el que esta singular mitad de la península se parece al resto de países del mundo: el fútbol también es la pasión nacional.
La afición hace gala de una paciencia oriental a prueba de bomba, teniendo en cuenta, que los partidos de fútbol de la selección rara vez se emiten en directo en la única televisión del país. Una medida más de seguridad nacional en la República Democrática Popular de Corea porque resultaría muy dañino para el régimen de partido único que apareciera cualquier espontáneo atisbo de protesta en contra de las violaciones de los derechos humanos, que sistemáticamente se producen en el país.
Así que la entregada hinchada de "Caballo mítico", el nombre cariñoso con el que se refieren al combinado nacional, tiene que aplicar la misma paciencia para seguir a los suyos. Por eso, precisamente, resulta extraordinario que el segundo partido de los norcoreanos en el Mundial, contra Portugal, sea emitido en directo en la televisión estatal. También se pudo ver en tiempo real el partido de clasificación para el mundial contra Arabia Saudí. Entonces, la gente se juntaba en las casas de los pocos afortunados que disponían de televisión para disfrutar del choque, que les colocó en un Mundial después de 44 años de sequía.
La hazaña de Corea del Norte, disputando el Mundial de Inglaterra de 1966, en plena Guerra Fría, es una de las gestas que la propaganda oficial norcoreana recuerda hasta en los museos. Pasaron a cuartos ganando a Italia (1-0) y cayeron contra Portugal después de meterle tres goles en apenas veinte minutos, que los portugueses finalmente acabaron remontando (5-3). Pero entonces, con la guerra de Vietnam quemando la geopolítica internacional, y con la Unión Soviética y Estados Unidos embarcados en la escalada nuclear y espacial, el triunfo deportivo fue un revulsivo nacional para el entonces régimen del padre fundador, Kim IL Sung.
Hoy su hijo y sucesor, el "Amado Líder", Kim Jong IL, sigue alentando a sus futbolistas. La Asociación Norcoreana de Fútbol ha revelado que el propio líder Kim Jong IL ha dado orientaciones profundas a los jugadores para que obtengan la victoria. También, según cuentan, les ha asesorado sobre "tácticas adecuadas para las características del equipo". De momento, con o sin los consejos sagrados del Líder-seleccionador Kim Jong IL, Corea del Norte, calificado por la FIFA como el equipo más débil del Mundial, ha conseguido hacer un estreno digno ante Brasil (2-1) y un más que aceptable juego ante Portugal. Perdieron por un gol ante los magos del "jogo bonito" pero se lo pusieron difícil a los penta campeones con una muralla defensiva que el seleccionador brasileño definió como "casi perfecta". También trataron, sin éxito, frente a Portugal, de emular los primeros 22 minutos de aquel Corea del Norte-Portugal de hace 44 años, y al final recibieron una goleada de la misma envergadura pero ellos no marcaron.
La hinchada, chinos contratados
Los norcoreanos podrán amontonarse en las casas de los vecinos más potentados del aparatichik a ver el partido o acudir algunos edificios oficiales como universidades o centros culturales donde también existen estos aparatos. Además tampoco ha habido norcoreanos en las gradas del estadio en Ciudad del Cabo donde se ha disputado el choque. Los eternos imperativos de seguridad han hecho que las autoridades hayan preferido contratar a una horda de mil figurantes chinos para que animen a la selección norcoreana, antes que correr el riesgo de sacar del país a mil norcoreanos para que animen de verdad. En Corea del Norte no existe libertad de movimientos y sólo las élites del partido comunista pueden gozar del privilegio de salir al extranjero, de modo que el régimen juega sus bazas también en el fútbol.
La desconfianza que aplican a todos los órdenes de la vida ha cimentado el régimen norcoreano durante 62 años de historia y tal y como comenta Jong Tae See, uno de los pocos jugadores que ha concedido entrevistas. "el equipo funciona como una gran familia", al igual que el país, una gran familia en la que el padre es el líder y los hijos nunca tienen opción de emanciparse.
Y como el orgullo patrio lo maman los norcoreanos desde la cuna, Jong Tae See, el delantero estrella de la selección ha prometido marcar un gol en cada partido del mundial. El delantero que milita en el Kawasaki Frontale de Japón es apodado en su país el "Ronney norcoreano", por sus similitudes con el delantero estrella de la selección inglesa. Un jugador estrella en un país donde no existen las estrellas.
Los norcoreanos viven con orgullo su paso por el Mundial, a pesar de haber sumado dos derrotas. Además el haber caído en el denominado "Grupo de la muerte", el Grupo G que integra a algunas de las selecciones más fuertes del campeonato, no ha hecho más que alimentar el ego del conjunto más extraño y desconocido del mundo. Además, aunque pierdan, para eso está la propaganda del régimen, para convertir en victorias las derrotas.