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AI pide a España que condene las ejecuciones en Arabia Saudí y exija la liberación del bloguero Badawi

La organización pro derechos humanos Amnistía Internacional (AI) ha pedido este viernes al Gobierno español en funciones que condene las últimas ejecuciones de condenados en Arabia Saudí y exija la liberación del bloguero Raif Badawi, que cumple pena en prisión y que fue azotado en público por ejercer su derecho a la libertad de expresión.
En la víspera del primer aniversario de la tanda de 50 azotes (hasta el momento la única) recibida por Badawi --condenado a recibir 1.000 latigazos y a permanecer 10 años en prisión-- Amnistía ha condenado el "deterioro" de la situación de los derechos humanos en el reino durante 2015.
Un deterioro que ha culminado el pasado fin de semana con la ejecución masiva de 47 personas en un solo día --entre ellas el clérigo musulmán chií Sheikh Nimr Baqir al Nimr--, lo que ha provocado una escalada en el enfrentamiento que Arabia Saudí mantiene con Irán, su rival en la región.
El pasado 4 de enero --48 horas después de que se hicieran públicas las ejecuciones-- el Ministerio español de Asuntos Exteriores y de Cooperación emitió un comunicado llamando al diálogo a los dos países y en el que suscribía la condena de la Alta Representante de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, respecto de esas ejecuciones y reiteraba su "firme e inequívoca oposición de principio a la pena de muerte en todo lugar y circunstancia".
MÁS CONTUNDENCIA
A pesar de ello, Amnistía considera que en estos cuatro años de legislatura, y dada las relaciones bilaterales entre España y Arabia Saudí, las autoridades españolas "no han sido suficientemente contundentes en sus declaraciones sobre la situación de violación de derechos humanos en el país".
Con respecto al caso de Badawi, el Gobierno español ha indicado que a través de su Embajada en Riad, y en coordinación con otros países europeos, se ha pedido la revocación de la condena a Badawi y se trasladan otros mensajes en relación con la situación de los derechos humanos en el país.
"Las relaciones de amistad con Arabia Saudí no impiden transmitir nuestras posiciones de principio, como la firme defensa de la libertad de expresión, en cualquier soporte, incluido a través de Internet, o nuestro pleno rechazo a los castigos corporales, que se consideran contrarios a la dignidad humana", señalaba el Ejecutivo en una respuesta parlamentaria del pasado octubre referida al "lamentable" caso Badawi, último Premio Sájarov de derechos humanos del Parlamento Europeo.
Pese a avances como la participación de las mujeres en las elecciones municipales del mes pasado, Arabia Saudí continúa reprimiendo de forma generalizada a los activistas de los derechos humanos, además de liderar una campaña de bombardeos aéreos en Yemen en la que se han cometido graves violaciones del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra, denuncia la organización.
TORTURAS A ACTIVISTAS
Además, un año después de las protestas internacionales por su flagelación pública, Raif Badawi y decenas de presos de conciencia continúan en la cárcel "expuestos a sufrir penas crueles y malos tratos por su activismo pacífico", ha afirmado James Lynch, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional, en un comunicado.
"Son cada vez más los defensores y defensoras de los derechos humanos condenados a años de prisión en virtud de la ley antiterrorista de 2014 de Arabia Saudí, mientras sus aliados respaldan con total descaro la represión del reino en nombre de la llamada 'guerra contra el terror", añade Lynch.
Arabia Saudí sigue prohibiendo las asociaciones de derechos humanos independientes y encarcelando a sus miembros fundadores, a quienes impone largas penas de prisión por formar "organizaciones no autorizadas". Todas las reuniones públicas, incluidas las manifestaciones pacíficas, continúan prohibidas en virtud de una orden del Ministerio del Interior de 2011, recuerda AI.
Mientras tanto, las autoridades han utilizado la ley antiterrorista de 2014 y el conocido tribunal "antiterrorista" del reino, el Tribunal Penal Especial, para reprimir sistemáticamente toda forma de activismo, lo que incluye la imposición de condenas a muerte a activistas musulmanes chiíes tras juicios manifiestamente injustos. Un ejemplo --insiste AI-- es el caso del destacado clérigo musulmán chií y crítico abierto del gobierno del país Sheikh Nimr al Nimr, ejecutado junto con otros tres activistas musulmanes chiíes el 2 de enero.
Ali al Nimr, sobrino de Sheikh Nimr al Nimr, y los también activistas chiíes Dawood al Marhoon y Abdullah al Zaher, tenían menos de 18 años cuando los detuvieron. "En una sangrienta ofensiva contra toda forma de disidencia, las autoridades han confirmado las condenas a muerte impuestas a tres personas por delitos presuntamente cometidos cuando eran menores de edad, violando de manera flagrante el derecho internacional y basándose como única prueba en las 'confesiones' que, según el testimonio de los tres activistas, hicieron tras ser torturados", afirma Lynch.
"Esto tiene lugar en un momento en el que Arabia Saudí ha intensificado su terrible oleada de ejecuciones, en la que al menos 151 personas han sido ejecutadas entre enero y noviembre de 2015, el número más alto desde 1995. Cerca de la mitad de las personas ejecutadas habían sido condenadas por delitos que, según el derecho internacional, no serían punibles con la muerte", agrega.