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Aumenta la alerta ante ETA en el tercer aniversario del atentado de la T-4

Los familiares de Diego Estacio conmemorarán el aniversario en la más estricta intimidad. Ni la Comunidad de Madrid ni el Gobierno han preparado ningún acto homenaje a los fallecidos. No obstante, Jacqueline Sivisapa, la madre de Estacio, apuntó que ambas administraciones se han puesto en contacto con los familiares para darles ánimos para afrontar estos duros momentos. Los padres de Palate celebraron este fin de semana en Ecuador una misa en memoria de su hijo. 
El atentado de la T4 quedará en la memoria no sólo por la muerte de los jóvenes, sino porque supuso la ruptura del alto el fuego que ETA había anunciado nueve meses antes. Pese a que el atentado se perpetró el 30 de diciembre de 2006, la orden de cometerlo se produjo en verano de ese año a instancias de 'Txeroki' durante una reunión celebrada en el monte navarro Auza con otros miembros del 'comando Elurra' de ETA.
A las 9.00 horas, los cientos de kilos de explosivos colocados por la banda en una furgoneta explosionaron en el módulo D del aparcamiento de la T4. La deflagración fue de tal magnitud que los equipos de rescate tardaron cuatro días en recuperar el cadáver del ecuatoriano Carlos Alonso Palate y otros tres más para rescatar el cuerpo de su compatriota Diego Armando Estacio.
Nueve meses después del atentado pudo ponerse de nuevo en servicio el módulo D del edifico de aparcamientos de la Terminal 4 después de que éste fuera destruido en un 90 por ciento a consecuencia de la detonación. La explosión dio lugar a más de 2.100 reclamaciones y cerca de 700 vehículos con graves daños.
Sepultados por toneladas de hormigón
Diego Estacio, de sólo 19 años, acompañaba a su novia al aeropuerto de Barajas, donde tenían que recoger a un familiar. El joven decidió esperar descansando en el interior de su Renault Clio Blanco, en el aparcamiento. Los servicios de rescate encontraron su cuerpo siete días después del atentado, sepultado por toneladas de hierros y hormigón.
Estacio, en el mismo módulo del aparcamiento de Barajas, Carlos Alonso Palate, de 35 años, descansaba en su coche el día de la masacre. Palate, soltero y que con su trabajo mantenía a toda la familia aún en Ecuador, acompañaba desde Valencia a un amigo que iba a recoger a su mujer. Los equipos de rescate hallaron su cuerpo cuatro días después del atentado, convirtiéndose así en la primera víctima de ETA tras dos años y medio sin víctimas mortales.
Dos placas ubicadas en sendos monolitos, con las palabras 'En memoria de Carlos Alonso Palate' y 'En memoria de Diego Armando Estacio', fueron colocadas entonces en la plaza 403 CGS
de la planta baja y el número 614 del primer piso, el lugar en el que estaban aparcados los vehículos de ambos el día de los hechos.