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Autor del crimen del Clínico de Valladolid alega que acuchilló a víctima en ataque de "rabia"

El autor confeso del crimen del Clínico Universitario de Valladolid, Domingo San Juan, de 49 años y quien el 15 de junio de 2013 mató a otro de un navajazo en el corazón al coincidir ambos en dicho centro, donde miembros de sus respectivos clanes habían acudido a curarse tras una reyerta previa, ha alegado hoy en su descargo que cuando acometió a la víctima, Domingo Mancebo, sufrió un ataque de "rabia" ante la actitud "chulesca" mostrada por el fallecido.
Pese a reconocer que su reacción "no parece razonable", el procesado, en la segunda jornada del juicio con jurado popular que se sigue en la Audiencia de Valladolid, ha explicado que al encontrarse en Urgencias del Clínico con la víctima ésta le provocó un sentimiento de "rabia e impotencia" debido al tono burlesco y despreciativo de sus palabras, máxime cuando este último había entrado en casa de su madre ese mismo día, junto con otros familiares, y la había golpeado.
"Lo lamento bastante", ha declarado Domingo San Juan, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha recordado que cuando echó mano al bolsillo de su pantalón sabía que allí guardaba una navajilla abierta de siete centímetros de hoja que llevaba casualmente porque horas antes la había utilizado mientras pescaba en San Miguel del Pino, aunque no ha aclarado su verdadera intención puesto que asegura no saber aún si pretendía tan sólo "enseñársela o clavársela, fue como un acto reflejo".
Sostiene que no sabe dónde alcanzó al fallecido porque, tal y como apostilla, en la refriega participaron más personas--en su declaración ante el juez y la policía no mencionó tal circunstancia--y que incluso alguien le arrebató las gafas, aunque sí reconoce que al percatarse de que había "picado" a Domingo Mancebo, de 37 años, pensó: "¡Hostias, qué he hecho!", tras lo cual salió del centro y permaneció fuera unos minutos hasta que llegaron dos vigilantes jurados a quienes confesó ser el autor de la agresión. "Posiblemente les dijera que ¡a mi madre no la pega nadie!", ha advertido.
"¡TE VOY A ABRIR EN CANAL!"
Sin embargo, la versión ofrecida por la hermana del fallecido, Rocío Mancebo, avalaría la tesis de que la verdadera intención del procesado era la de acabar con la vida de su oponente, al que, según la testigo, segundos antes de clavarle la navaja en el corazón ya le había retado con la siguiente amenaza: "!Sabes quién soy, pues que sepas que te voy a abrir en canal!"
De hecho, Rocío asegura que entonces, sin nadie que mediara entre los dos, el acusado hizo amago de irse pero dio una vuelta completa y al quedar de nuevo frente a su hermano le lanzó de forma sorpresiva un golpe "seco y directo al pecho". En ese momento, la declarante explica que se tiró hacia el acusado insultándole y, tras esquivar un navajazo dirigido a su cuello, logró arrebatarle las gafas y salir corriendo.
"No vi la navaja hasta que la sacó del pecho de mi hermano", ha apuntado Rocío Mancebo, quien, muy nerviosa y a punto de llorar, ha lamentado que lo ocurrido no sólo le ha arrebatado la vida de un hermano sino también la de la madre de ambos, cuya muerte ocurrida seis meses después del crimen atribuye al sufrimiento padecido.
La viuda, María Reyes, que no presenció lo ocurrido, tan sólo ha podido explicar muy alterada y entre sollozos que su marido difícilmente pudo defenderse o que incluso llegara a pelearse con el imputado puesto que "era un hombre muy pacífico y además tenía afectadas la pierna y el brazo izquierdos y presentaba problemas de equilibrio tras haber sufrido un accidente de trabajo".
Durante la segunda jornada del juicio, que proseguirá esta tarde con el testimonio de distintos policías, también ha declarado una hermana del procesado, María Isabel, que, tras advertir de que sólo vio caer al suelo al fallecido, se ha limitado a indicar que los insultos en la Urgencias del Clínico partieron de los Mancebo, en concreto de Rocío, y que incluso la víctima propinó previamente un puñetazo al autor del navajazo.
Con carácter provisional, el Ministerio Fiscal y las dos acusaciones particulares consideran que los hechos son constitutivos de asesinato, si bien la acusación pública solicita 16 años de cárcel y 20 las otras dos partes, mientras que la defensa tipifica la conducta de su patrocinado como un delito de lesiones dolosas.