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Bono recuerda que "el angelito" Otegi secuestró a Rupérez y disparó a Cisneros

- La izquierda abertzale y los líderes internacionales que se reunieron en la Conferencia de Paz reclaman la excarcelación del ex etarra
"Éste que aparece en posiciones de 'buenismo' fue el que intentó y participó en el secuestro a Gabriel Cisneros, y el que le pegó un tiro, y el que secuestró a [Javier] Rupérez. Éste es el angelito por el que no tengo la mínima conmiseración". Palabras de José Bono, presidente del Consejo, sobre el preso Arnaldo Otegi, cuyo liderazgo en el camino del colectivo de reclusos a la adhesión al 'no' a la violencia ha generado una polémica sobre una posible excarcelación. Lo reclaman los partidos de izquierda abertzale y los líderes internacionales que se reunieron en la Conferencia de Paz de San Sebastián.
Bono juzga a Otegi "por lo que ha hecho", por "lo que le ha llevado a la cárcel". "Éste que aparece en posiciones de 'buenismo' fue el que intentó y participó en el secuestro a Gabriel Cisneros, y el que le pegó un tiro, y el que secuestró a Rupérez. Éste es el angelito por el que no tengo la mínima conmiseración", recordó el socialista.
Los políticos mencionados participaron en el proceso de Transición y fueron objetivo de ETA en 1979, cuando militaban en las filas de Unión de Centro Democracia (UCD). El primero logró escapar después de un forcejeo con dos individuos que pretendían capturarlo, aunque le dispararon en la pierna y en el estómago. El segundo estuvo preso de noviembre a diciembre de ese mismo año.
Con estos antecedentes, Bono no siente "la más mínima consideración" por Otegi, mantuvo en TVE. Preguntado por si el ex etarra podría llegar a ser jefe del Ejecutivo de Euskadi, el presidente del Congreso afirmó que espera que no, porque aspira "a que todos los lehendakaris tengan un pasado del que puedan sentirse orgullosos".
El socialista reconoció que el comunicado de cese definitivo de la violencia de la banda terrorista es "una magnífica noticia dada por gente muy mala". No obstante, aclaró que "quien da la noticia no deja de ser un criminal para convertirse en un santo", una afirmación que extiende al dirigente de la extinta Batasuna.
Antonio Camacho, responsable del Interior, prefiere no hablar del tema para no "dar publicidad" a los planteamientos de la izquierda abertzale. Su antecesor, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconoció que Otegi "ha tenido su papel" en el proceso de paz, pero subrayó que "ha dejado en el camino cosas sin hacer".
EL LEHENDAKARI CONTESTA AL ABERTZALE
Otegi envió una carta este miércoles en la que afirmaba que el reclamo de disolución de ETA le parecía "ciertamente" inmaduro y una prueba del "miedo" de los partidos políticos ante el "nuevo escenario" en el País Vasco. El lehendakari, Patxi López, precisó que "lo que está exigiendo la sociedad vasca es, una vez que se ha anunciado el cese definitivo de la violencia, la disolución y la desaparición definitiva de ETA".
En su opinión, "eso sí que ayudaría al nuevo tiempo". El hecho de que Otegi esté en la cárcel "es parte de las consecuencias de haber tenido una banda terrorista actuando en este país durante 40 años". Sin embargo, no ahondó más, entendiendo que un ataque al abertzalismo radical al final consigue "aglutinar y darle recorrido". El presidente vasco considera que no hay que poner al sector "en una cresta de la ola social que no se merece".
Rodolfo Ares, consejero de Interior de su Gobierno, afirmó al respecto: "Lo que es inmaduro es que aquéllos que se autodenominan radicales abertzales no le pidan a ETA que se disuelva, como hacemos los demás, y que hayan tardado 30 años en reclamar a la banda que abandone todas las actividades terroristas".
Pello Urizar, portavoz de Bildu, no entra en valoraciones sobre la carta de Otegi. Según sostuvo, nunca ha intentado "valorar las reacciones propias e internas" de la banda: "No las he comprendido nunca, siempre he estado en desacuerdo, menos en esta última etapa, con las declaraciones y todas las apuestas que estaba haciendo".