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Brasil se sumerge mañana en campaña electoral dividido entre Rousseff y Serra

Las últimas encuestas vaticinan una dura lucha por los votos y dicen que tanto Dilma Rousseff (i) como José Serra (d) comienzan la campaña con una intención de voto cercana al 40 por ciento. EFE/Archivotelecinco.es
Brasil se sumergirá a partir de mañana en la campaña para las elecciones presidenciales de octubre próximo, que arrancará con un escenario absolutamente polarizado y con la oficialista Dilma Rousseff y el opositor José Serra empatados en las intenciones de voto.
Las elecciones de las que surgirá el sucesor de Luiz Inácio Lula da Silva, el gobernante más popular que ha tenido el país, prometen ser las más reñidas de la historia y serán las primeras, desde 1989, en las que el ex sindicalista no postulará a la Presidencia.
El actual mandatario, cuya popularidad se sitúa en torno al 80 por ciento, asumió el poder el 1 de enero de 2003, fue reelegido en los comicios de octubre de 2006 y no puede postular este año, pues la Constitución le impide un tercer mandato consecutivo.
Como heredera de su legado político, Lula ha escogido a Dilma Rousseff, una economista de 62 años con pasado guerrillero que en su Gobierno ocupó los cargos de ministra de Minas y Energía y de la Presidencia.
La "Dama de Hierro" del Gobierno de Lula, conocida así por su rudo carácter, no se ha postulado nunca a ningún cargo electivo, pero a instancias de su mentor político ha sido escogida candidata del Partido de los Trabajadores (PT).
Cuenta con el respaldo personal de Lula y de la mayoría de las formaciones de la actual coalición de Gobierno, en la que destaca el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centroderecha), que tendrá al diputado Michel Temer como candidato a vicepresidente en la fórmula oficialista.
La oposición ha optado por José Serra, ex gobernador y alcalde de São Paulo, ex ministro de Planificación y de Salud en el Gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), y quien ya fue derrotado por Lula en las presidenciales de 2002.
Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), ha recibido apoyo de otras formaciones minoritarias, como los partidos Demócratas (DEM), Popular Socialista (PPS) y Laborista Brasileño (PTB, sigla en portugués).
Las últimas encuestas vaticinan una dura lucha por los votos y dicen que tanto Rousseff como Serra comienzan la campaña con una intención de voto cercana al 40 por ciento.
La tercera en discordia es la ecologista Marina Silva, abanderada del Partido Verde (PV), que fue ministra del Medio Ambiente durante los primeros seis años de gestión de Lula y abandonó el Gobierno y treinta años de militancia en el PT por sus diferencias con Rousseff en relación a agresivos planes de desarrollo en la Amazonía.
Los sondeos le atribuyen a Silva una intención de voto cercana al 10 por ciento, por lo que la abanderada "verde" puede ser el fiel de la balanza en un proceso que se deberá definir en una segunda vuelta si ninguno de los candidatos obtiene más del 50 por ciento de votos el próximo 3 de octubre.
Además de Rousseff, Serra y Silva, han inscrito sus candidaturas otros nueve aspirantes a la Presidencia, que en conjunto no llegan a sumar más del dos por ciento de intención de voto en las encuestas.
Junto con el sucesor de Lula, en los comicios del 3 de octubre los brasileños elegirán a 27 gobernadores, 54 de los 81 senadores, 513 diputados federales y más de un millar de legisladores regionales.
A partir de mañana, los miles de candidatos a esos cargos podrán, según la ley electoral, organizar mítines, caravanas y todo tipo de actos en las calles, así como difundir propaganda a través de la internet, que con unos 60 millones de usuarios en el país puede ser una poderosa herramienta de campaña.
Sin embargo, en un país de dimensiones continentales como Brasil, los analistas creen que el principal medio de difusión será aún la televisión, único con cobertura nacional y en el que los candidatos sólo podrán presentar sus propuestas a partir del próximo 17 de agosto.