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Condenado a 9 años "Txapote" por ordenar llevar a Madrid 2.000 kilos de explosivos

El ex dirigente de ETA Francisco Javier García Gaztelu, "Txapote", en la Audiencia Nacional, donde desde hoy se le juzga por entregar armas a los miembros del "Comando Aralar" Nerea Garro y Ainhara Esteran y ordenarles a viajar a Madrid para recabar información sobre posibles objetivos de la banda, hechos por los que el fiscal pide para él cinco años de prisión. EFEtelecinco.es
La Audiencia Nacional ha condenado al ex dirigente etarra Javier García Gaztelu, "Txapote", a nueve años de prisión por ordenar al "comando Basurde" trasladar de Francia a Madrid casi dos mil kilos de explosivos en dos furgonetas en diciembre de 1999.
Así lo ha acordado la sección segunda de la sala de lo penal de este tribunal, que señala al acusado como responsable de un delito de tenencia de explosivos en concepto de autor por su "participación personal, directa y voluntariamente intencional" en los hechos.
Por ello, asegura que su grado de culpabilidad es "máximo" al haber entregado los dos vehículos preparados para ser explosionados, razón por la que la pena impuesta a "Txapote", entonces jefe del aparato militar de ETA, debe ser superior a los ocho años a los que fueron condenados los miembros del "comando Basurde" Igor Martínez de Osaba, Alicia Saez de la Cuesta y José María Novoa Arroniz.
El tribunal, compuesto por el presidente, Alfonso Guevara, y los magistrados Ángel Hurtado y Enrique López (ponente), basa su decisión en la negativa del ex dirigente etarra a declarar en el juicio, celebrado el pasado 24 de junio, un silencio que "puede ser objeto de valoración cuando el cúmulo de pruebas de cargo reclama una explicación por su parte acerca de los hechos".
También se fundamenta en la "kantada" que, según los peritos que testificaron en la vista, fue manuscrita por Sáez de la Cuesta, en la que reconoció a "Txapote" como la persona con la que contactó su comando en el sur de Francia.
Pese a que la terrorista, al igual que sus dos compañeros, alegaron en la vista no recordar nada, el tribunal subraya que tampoco negaron los hechos y que en el juicio en el que resultaron admitidos los reconocieron.
La sala considera probado que en diciembre de 1999 la banda terrorista decidió transportar desde Francia hasta Madrid "una importante cantidad de explosivo cuyo último destino y uso no ha llegado a determinarse".
De esta forma, los terroristas se desplazaron el 19 de diciembre de ese año en el vehículo de Novoa a la localidad francesa de Dax, donde se reunieron con "Txapote", que los llevó hasta una casa "cuya ubicación se desconoce" en la que, junto a otras dos personas no "suficientemente" identificadas, les dieron instrucciones para el transporte y les entregaron 100.000 pesetas (600 euros).
Sobre las 04:00 horas del día siguiente, prosiguen los magistrados, el acusado condujo al comando hasta donde habían aparcado el coche de Novoa, con el que sus tres integrantes se fueron hasta Bagneres de Luchon, cerca de la frontera con España.
Allí, una de las personas con las que se habían reunido en Dax les entregó una furgoneta Citröen "Jumper" con 950 kilos de cloratita, 50 de dinamita y 300 gramos de amonita y otra Peugeot "Boxer" con 688,5 kilos de cloratita, 50 de dinamita y 300 gramos de cloratita, además de dos "walkie talkies" para mantener la comunicación entre los vehículos.
Los hombres conducían las furgonetas mientras Saez de la Cuesta iba delante haciendo "funciones de lanzadera" con el coche con el que se habían desplazado hasta Francia.
Sin embargo, sobre las 15:30 horas, cuando circulaban por la carretera N-II, a la altura de la localidad zaragozana de Cetina, la Guardia Civil dio el alto a Novoa por una infracción, descubriendo así la carga y deteniendo al conductor.
Martínez de Osaba abandonó la otra furgoneta en el término municipal de Contamina, y Saez de la Cuesta dejó el coche en un paso elevado de la carretera N-234 en Calatayud, tras lo que se fueron hacia Barcelona.
En la Ciudad Condal permanecieron escondidos hasta mediados de marzo de 2000, cuando cruzaron la frontera y llegaron hasta Tarbes, donde "Txapote" los recogió y los dio cobijo en un piso cuya ubicación concreta no se ha determinado y en donde, seis meses después, García Gaztelu les dio instrucciones para trasladarse nuevamente a España "para continuar con sus ilícitas actividades".