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Condenado a 5 años por golpear con un sacacorchos a dos hombres, uno de los cuales murió

La Audiencia de Málaga ha condenado a cinco años de prisión a un hombre por agredir con un sacacorchos a otros dos, uno de los cuales falleció por traumatismo craneoencefálico tras caer al suelo y golpearse contra la pared que había a su espalda. Además, se le impone el pago de 1.185 euros como indemnización al perjudicado y 51.085 euros al hermano de la víctima que murió.
Los hechos sucedieron en agosto de 2012 y la sentencia se dicta después del veredicto de culpabilidad de un jurado popular. El acusado, de nacionalidad marroquí, estuvo bebiendo y consumiendo sustancias estupefacientes en un bar de Mijas (Málaga), donde coincidió con las dos víctimas, también extranjeras. Luego, les llevó hasta la urbanización donde vivía uno de los hombres.
Una vez allí, dice la resolución a la que ha tenido acceso Europa Press, aparcó el coche en el exterior y los tres se dirigieron hacia el pasaje que comunicaba el garaje con las viviendas, momento en el que se inició una discusión entre el acusado y uno de los hombres, intermediando el otro, al que el procesado golpeó en la cara con un sacacorchos, provocándole varias lesiones.
Asimismo, agredió al otro, al que, además de propinarle varios puñetazos en la cara, también golpeó en la cabeza con dicho objeto, provocando que el hombre cayera, "golpeándose la cabeza contra una pared que había a su espalda y finalmente contra el suelo", de modo que sufrió varias lesiones y se produjo la muerte por traumatismo craneoencefálico severo.
Para los jurados no consta acreditado que en ese momento el acusado sufriera un trastorno mental ni que su acción fuera para defenderse y evitar seguir siendo agredido o por sufrir un miedo insuperable que le impedía controlar sus reacciones, pero sí se considera probado que tenía las facultades mermadas por la ingesta de alcohol y drogas, por lo que se aplica dicha atenuante.
Por estos hechos, se condena al acusado por un delito de lesiones con instrumento peligroso y por otro de homicidio por imprudencia grave, en concurso con uno de lesiones, al considerar que de las pruebas practicadas "no resulta con claridad, más allá de la intención de menoscabar la integridad física de aquél, que fuera el ánimo de causar la muerte lo que guiaba al acusado".
Inicialmente, la Fiscalía le acusaba de un delito de homicidio y pedía 13 años de prisión, pero el jurado, y ahora el magistrado-presidente en su sentencia, consideran que "no parece que la muerte fuese directa o indirectamente querida por el acusado ni tampoco que con su conducta se representase como más que probable ese resultado funesto".