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Condenan a un agente a 3 años de cárcel por golpear a un gasolinero que no le pasó un refresco como gasto oficial

La sección quinta de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a un hombre, policía local de la localidad valenciana de Alcàsser, a una pena de tres años, seis meses y un día de prisión por golpear con su porra al empleado de una gasolinera por negarse a incluir la bebida que se había tomado en la factura del lavado del vehículo policial.
El hombre ha sido condenado como autor de un delito de lesiones, con la concurrencia de la circunstancia agravada de prevalencia de cargo público, y además se le ha condenado a inhabilitación especial para el empleo de policía municipal durante el tiempo de la condena. El tribunal ha absuelto al gasolinero de la falta de lesiones de la que había sido acusado.
Los hechos se remontan al 16 de mayo de 2011, cuando sobre las 12 horas, el procesado, policía local de Alcàsser en estado de servicio, con uniforme distintivo y provisto de la pistola y porra propias de su profesión, se dirigió a la tienda de una gasolinera mientras su compañero se quedaba lavando el vehículo oficial.
Una vez en el interior, el agente cogió un refresco (red-bull) y pidió al gasolinero que incluyera su precio en la factura del lavado, algo a lo que éste se negó y le pidió que abonara su importe en ese momento. Policía y empleado persistieron en su actitud, el primero indicado que ya pasaría a pagarlo, y el segundo rechazando la promesa con justificación de que era su último día de trabajo y que tendría que pagar personalmente el descuadre de caja.
Ante la negativa del trabajador, el policía adoptó entonces una actitud agresiva y empezó a insultarlo con expresiones tales como "eres tú un poco tonto, que eres muy valiente", al tiempo que le exigió que se identificara.
En cumplimiento de esta orden, el gasolinero se giró para coger su cartera, situada en una vitrina posterior, y manifestó "el que pareces tonto eres tú". Seguidamente, el agente le propinó un puñetazo en el rostro, quedando la cartera en el suelo, y el trabajador desorientado, aturdido y lleno de sangre.
A continuación, el procesado pasó a la parte posterior del mostrador acorralando al gasolinero, que ante el temor de verse nuevamente agredido y con la finalidad de buscar escapatoria se abalanzó sobre él, cayendo los dos al suelo, donde forcejearon y el agente recibió un puñetazo en el ojo.
En ese momento entró en la tienda otro empleado, que los separó, y posteriormente el acusado desenfundó y encañonó al trabajador, por lo que el empleado salió de la tienda en dirección a las oficinas de la gasolinera. En el trayecto, el policía sacó su porra y le dio un golpe en la parte posterior de la cabeza.
Como consecuencia de los hechos, el empleado sufrió diversos hematomas y hemorragias, por las que precisó 10 días de curación, de los que tres de ellos estuvo impedido para el desempeño de sus ocupaciones habituales. Le ha quedado como secuela discreta dificultad respiratoria con rinitis recidivantes.
El tribunal valenciano ha decidido condenar al policía al considerar que el relato de la víctima ha sido "coherente", sin contradicciones y "adornado de expresiones corporales adecuadas". Tampoco ha observado animadversión propia o inducida por tercero por parte de la víctima al acusado, y considera que la versión que ofreció el agente durante el juicio estuvo "plagada de contradicciones, vanas excusas y lagunas inexplicables".