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Un veterano de la 'kale borroka' pregunta al Congreso por presos de ETA y el Gobierno defiende su política penitenciaria

La Policía le consideró uno de los principales dinamizadores e instructor en la violencia callejera a finales de los años 90 en Navarra
El Gobierno acaba de contestar por vía parlamentaria una pregunta escrita formulada por un ciudadano que se interesaba por la situación de los presos de ETA al que aclaran que en España no existen presos políticos. Lo significativo de la comunicación del Ejecutivo es que el ciudadano es Joseba Miren Sainz de la Higuera y Gartzia, alias 'El Abuelo', --muy conocido en los ambientes radicales de Navarra-- a quien le otorga tratamiento de 'Don'.
"En relación con la petición que formula D. Joseba Miren Sainz de la Higuera y Gartzia, el Ministerio del Interior comunica que en España ni se producen vulneraciones de los Derechos Fundamentales ni existen presos políticos. Por consiguiente la 'denuncia' formulada carece de toda fundamentación", dice el Gobierno en su respuesta a la que ha tenido acceso Europa Press.
'El Abuelo' es un viejo conocido de las fuerzas de seguridad por su vinculación con la 'kale borroka' de la que se le se consideraba que era uno de sus principales dinamizadores a finales de la década de los 90 en Navarra. El 31 de mayo de 2007 fue condenado a tres años de cárcel por delito continuado de daños, tenencia de sustancias explosivas y tenencia ilícita de armas. El fiscal pedía para él 56 años de prisión.
Fue detenido el 29 de diciembre de 1999, cuando se dirigía a entregarse a la Audiencia Provincial acompañado de su abogado. Nacido en Bilbao pero residente en el barrio pamplonés de la Chantrea, de 63 años, tiene un amplio historial delictivo. Fue condenado junto a nueve jóvenes que integraban un grupo responsable de intervenir en 22 acciones de 'kale borroka' entre junio de 1994 y enero de 1997 en el País Vasco y Navarra.
Sus primeras condenas por estragos y tenencia ilícita de armas se remontan a 1991 y 1992. Posteriormente, y a partir de 1995 estaba considerado por la Policía como el máximo responsable de la formación de jóvenes violentos en Navarra y de ser el jefe de la planificación de acciones de violencia callejera.
Tras una de sus detenciones, en el registro de su domicilio fue encontrado material para fabricar artefactos caseros, una escopeta con cañones recortados, así como 348 cartuchos y productos químicos para elaborar cócteles molotov.