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Cúpula peronista trata de recomponer alianzas para recuperar terreno perdido

Foto del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien asumió este lunes la jefatura del Partido Justicialista (PJ, peronista) tras la derrota oficialista en las elecciones legislativas del domingo. EFEtelecinco.es
El nuevo líder del Partido Justicialista (PJ), Daniel Scioli, comenzó hoy una ronda de contactos con los "barones" peronistas para tratar de superar la crisis abierta tras la derrota electoral que provocó la renuncia de Néstor Kirchner a la presidencia del partido.
Scioli, que gobierna en la provincia de Buenos Aires, primer distrito electoral del país y tradicional bastión peronista, contactó ya telefónicamente con algunos de los gobernadores más influyentes y convocó reuniones con dos "pesos pesados" del peronismo: el poderoso líder sindical Hugo Moyano y el gobernador de Chubut, Mario Das Neves.
"La elección pasó, quiero escuchar a todos, quiero saber qué está pensando cada uno. Tenemos dos años y medio hasta la próxima elección", afirmó Scioli, que creció políticamente a la sombra de Kirchner, a quien acompañó durante su mandato como vicepresidente y, en esta elección, como segundo en la lista por el Parlamento.
Das Neves, enfrentado a Néstor Kirchner y a su esposa y sucesora, Cristina Fernández, estudia lanzarse a la carrera presidencial en 2011 después de los buenos resultados conseguidos en su provincia en los comicios legislativos.
La derrota que sufrió el oficialismo el domingo con la pérdida de la mayoría parlamentaria y el voto en contra de 7 de cada 10 electores confirma, según Das Neves, que "el kirchnerismo se agotó".
"Terminó una forma de actuar y de ser y la gente castigó la confrontación porque trata de buscar un hombre que tenga que ver con el sentido común, que sea parecido a ellos. Fue un voto en general de castigo de una forma de decir las cosas", dijo hoy Das Neves luego de reunirse con el nuevo líder peronista y vicepresidente del PJ.
A su juicio, el empresario Francisco de Narváez, un peronista disidente aliado con la derecha que derrotó a Kirchner en la provincia de Buenos Aires, es un "producto de marketing" que canalizó el voto de enojo de la población.
El gobernador no ahorró críticas contra la estrategia adoptada por Kirchner para encarar las elecciones, con listas testimoniales que incluían a candidatos que no asumirían sus escaños parlamentarios, y por el retraso en el reconocimiento de la derrota en la jornada electoral.
Cargó también contra Cristina Fernández, quien, el lunes, minimizó la derrota del oficialismo y adelantó que no tiene intención de remodelar el Gabinete ni cambiar su política.
"Las matemáticas no son para el día después de los comicios", apuntó el gobernador, y "no queremos que nos burlen", insistió.
Según Das Neves, "el peronismo trasciende a los hombres y necesitamos un espacio para discutir estos temas".
El reto del PJ es "reactivar un poco el peronismo" y "sumar a aquellos que por distintas causas no están sumados", apuntó hoy Moyano, vicepresidente segundo del partido, y que se reunirá en las próximas horas con Scioli.
Moyano, hasta hoy aliado del matrimonio presidencial, opinó que el objetivo de Kirchner al renunciar al liderazgo del justicialismo puede ser "quizás, dedicarse más a esta nueva función que tiene como legislador y permitir que sigamos con Scioli como presidente reactivando un poco el peronismo".
"Habrá que ver qué pasa en los próximos tiempos", apuntó, para definir "no solo el futuro de Kirchner sino también el futuro (político) de muchos".
El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, uno de los primeros que conversó telefónicamente con Scioli, consideró que "no es tiempo de hacer leña del árbol caído", en alusión a la renuncia de Kirchner, y abogó por democratizar los mecanismos partidistas.
El peronismo sufrió el domingo su peor derrota desde 2003, cuando comenzó la llamada "era K" con la asunción de Néstor Kirchner, con una media que ronda el 30 por ciento de los votos a nivel nacional.
En la provincia de Buenos Aires, decisiva para la elección del presidente de Argentina, el oficialismo registró la peor elección en más de dos décadas al quedar por debajo del 33 por ciento de los votos.
La pérdida de la mayoría parlamentaria obligará al Gobierno a pactar con la oposición a partir del 10 de diciembre, cuando tomen posesión las nuevas Cámaras.