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Defensa investiga el potencial del grafeno para blindar los chalecos antibalas frente a disparos de AK-47

La Politécnica de Cartagena estudia su resistencia y confort y las Fuerzas Armadas probarán los resultados en un campo de tiro
El Ministerio de Defensa ha participado en la financiación del primer estudio experimental sobre las propiedades del grafeno para introducir este material en los chalecos antibalas con el objeto de blindarlos frente a ataques de fusiles AK-47 (kalashnikov), el arma más utilizada desde la Segunda Guerra Mundial en conflictos bélicos y ataques terroristas.
Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena trabaja en el proyecto denominado 'Aplicaciones del Grafeno en Equipos Personales para la Defensa' (AGEPAD), que ha sido seleccionado por el departamento de Pedro Morenés para diseñar y fabricar un sistema capaz de detener las balas del Kalashninov incluyendo el grafeno, un material mucho más resistente y ligero que ningún otro de los conocidos hasta ahora.
El estudio se prolongará durante 18 meses y sus resultados se probarán con munición real en el campo de tiro de la Estación Naval de la Algameca (Cartagena) en colaboración con tiradores de precisión del Tercio de Levante de Infantería de Marina, en virtud del convenio marco de colaboración que el centro universitario mantiene desde hace más de una década con la Armada Española.
El proyecto, cuya cuantía asciende a 83.972 euros, está cofinanciado por Defensa (75%) y la Politécnica (25%). El Ministerio ha seleccionado este proyecto y su 'Sistema Integrado de Experimentación Balística en Exteriores con Munición Real' (SIEBEMR) en la última edición del programa COINCIDENTE, que premia los proyectos en materia de cooperación en investigación científica y desarrollo de tecnologías estratégicas y ha sido convocado por la Dirección General de Armamento y Material.
EL GRAFENO PARA SALVAR VIDAS
Los chalecos antifragmentos actuales no pueden detener proyectiles de alta velocidad si no se complementan con placas cerámicas pectorales y dorsales, que requieren espesores de hasta 25 milímetros para ser eficaces.
Sin embargo, esto las hace rígidas, pesadas e incómodas y, con todo, los disparos del mortífero Kalashinov aún pueden producir lesiones letales, según han informado a Europa Press fuentes del equipo investigador.
Por ello, este proyecto de I+D+i nace con la idea de proteger a las Fuerzas Armadas, aunque también puede ser de utilidad para policías o bomberos, y garantizar la supervivencia de los combatientes dotándoles de un sistema de protección con "unos niveles de ligereza, movilidad y confort muy superiores".
El grafeno es el material más revolucionario descubierto en los últimos años gracias a sus propiedades eléctricas, térmicas y mecánicas, algo que hizo su descubrimiento merecedor del Nobel de Física en 2010.
No obstante, todos los intentos por producirlo a gran escala aún no han dado resultado, por lo que su elevado precio en el mercado dificulta enormemente la posibilidad de trabajar con él.
Desde hace tres años, un grupo de investigación de la Politécnica de Cartagena trabaja para utilizarlo no solo en el campo de la electrónica y la informática, sino también en el terreno militar, donde podría sustituir al acero y las cerámicas añadiendo el grafeno junto a otros nanomateriales a los sistemas de protección balística.