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Dragados se desmarca de las goteras del Congreso y achaca el problema al taponamiento de antiguos desagües

La constructora Dragados, adjudicataria de las obras de la cubierta del Congreso que vienen llevándose a cabo en los últimos meses, se ha desvinculado de las filtraciones de agua que obligaron este miércoles a retrasar dos horas la sesión de control y ha asegurado que el problema se debe al "taponamiento de antiguos desagües embutidos en las paredes".
Dragados precisa en un comunicado recogido por Europa Press que "la inundación de la tribuna de Prensa y las filtraciones de la cubierta, a consecuencia de una importante tromba de agua, justo al comienzo de la sesión plenaria, se han producido con independencia de las obras que se están llevando a cabo".
Según explica, esa misma conclusión se recoge en el informe elaborado por el servicio técnico del Congreso. "Las filtraciones de agua en el interior de la cámara han tenido lugar como consecuencia del taponamiento de varios desagües antiguos embutidos en las paredes del edificio y no tiene nada que ver por tanto con la obra de remodelación en ejecución", insisten.
Tras reanudarse la sesión parlamentaria, el presidente del Congreso ya dio por zanjado el episodio de las goteras alegando que se trató de una "incidencia de obra" convenientemente solventada. Según la versión difundida por la Cámara, el problema es que la cubierta no estaba completamente sellada y que había un hueco cubierto por una lona que, con la fuerte lluvia, se rasgó.