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EA y Batasuna firman un documento con el objetivo de crear un Estado vasco

Un nuevo intento político con tintes del pasado. EA y la ilegalizada Batasuna han suscrito este domingo un documento en el que se fijan como objetivo la creación de un Estado vasco independiente y afirman que su prioridad es "la superación del conflicto político y la desaparición de todo tipo de violencias". Los socialistas vascos se han mostrado muy claros respecto a este acto y han declarado que les recuerda a los acuerdos de Batasuna con el Gobierno de Ibarretxe en 1998.
En el texto no se cita a ETA ni se le emplaza a que deje la actividad armada, aunque se expresa "un compromiso firme y definitivo" de ambas formaciones "con el uso exclusivo de las vías pacíficas, políticas y democráticas y con la defensa de los Derechos Humanos".
Se destaca también que esta debe ser la base para "un proceso de diálogo multipartito que aborde de forma integral una solución política negociada".
La firma de este documento ha reunido en el Palacio Euskalduna de Bilbao a cerca de mil personas, entre las que se encontraban por parte de EA su secretario general Pello Urizar y el ex lehendakari Carlos Garaikoetxea, y por parte de la izquierda abertzale Rufi Etxebarria y Jone Goirizelaia, entre otros representantes de ambas ideologías. Hay que destacar la presencia de representantes del Sinn Fein irlandés y de los separatistas flamencos que se han alzado con la victoria en las elecciones belgas.
Lo tradicional y lo actual
El acto, que se ha desarrollado a lo largo de dos horas, ha contado con actuaciones musicales, bailes tradicionales, bertsolaris (composiciones de versos en euskera) y la exhibición de un vídeo en el que se incluían imágenes de las detenciones del ex dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi, actualmente encarcelado, y del ex secretario del sindicato LAB Rafa Díez Usabiaga.
Antes de proceder a la firma del documento, rubricado por seis representantes de EA y otros seis de la izquierda abertzale, Miren Legorburu (izquierda abertzale) y Elisa Sainz de Munieta (EA) han leído en euskera y castellano el texto, en el que se establece que ambas formaciones proceden de "tradiciones distintas e, incluso contradictorias".
Se añade que el acuerdo "es el fruto del esfuerzo político de ambas con el horizonte estratégico de crear un Estado vasco independiente" y se afirma que para conseguirlo existe una fase previa que consiste en "superar la actuales estructuras jurídicas y política, y poder ejercer el derecho a decidir del pueblo vasco, tanto sobre la situación interna como sobre las relaciones exteriores".
"Es indispensable -se indica- un marco democrático donde se puedan desarrollar todos los proyectos políticos y que desde el diálogo, la negociación y el acuerdo entre agentes políticos establezca unos compromisos para respetar lo decidido por la sociedad vasca".
El texto recoge también que se trata de un acuerdo "abierto" que se quiere compartir con "todos los sectores progresistas e independentistas de Euskal Herria".
Tras la firma del acuerdo, todos los asistentes se han levantado de sus asientos para aplaudir y lanzar gritos de "independencia".
"Nada nuevo bajo el sol"  
El portavoz del PSE-EE, José Antonio Pastor, ha afirmado este domingo que el documento suscrito no avanza "un solo paso" y, en este sentido, ha opinado que "ha decepcionado incluso a su propia gente" y que puede suponer "el suicidio político" de EA. 
Así, tras destacar que el texto "se olvida de forma clamorosa de ETA", insistió en que "el Estado tiene que seguir manteniendo la misma estrategia de firmeza". En declaraciones a los medios en Bilbao, el dirigente socialista señaló que el acuerdo hecho público en el Palacio Euskalduna de la capital vizcaína "suena muy parecido" al "acuerdo político que Euskal Herritarrok firmó con el Gobierno de Ibarretxe en el año 1998".
"Doce años después no hemos avanzado un solo paso", lamentó José Antonio Pastor, para el que "el documento de hoy ha defraudado todas y cada una de las expectativas que se habían puesto por parte de ese mundo en el acto de hoy y probablemente ha decepcionado incluso a su propia gente".
A su entender, el acto del Euskalduna "podría resumirse en una frase: nada nuevo bajo el sol". "Ha sido una buena puesta en escena, una mascarada política, fuegos artificiales, pero ningún contenido real", insistió el dirigente socialista, que dijo ver a "una EA puesta en almoneda y fagocitada por el mundo de Batasuna, con un documento que no pasa de ser más allá de un documento electoral y que se olvida de forma clamorosa de ETA".
Sin condenas a la banda terrorista
De este modo, destacó que "no se condena a ETA, no se critica a ETA, no se le pide a ETA que desaparezca, no se hace ninguna referencia a la misma" y "se ignora la realidad, haciendo una abstracción del país en que vivimos", para mantener "los mismos lugares comunes, la misma retórica vacía que venimos oyendo desde hace muchos años".
Según indicó, se trata de "una puesta en escena, un cascarón vacío que probablemente signifique, entre otras cosas, el suicidio político de Eusko Alkartasuna, que tendrá que explicar por qué hace ahora esto y no hace diez o doce años, cuando las condiciones y el discurso de Batasuna era exactamente el mismo".