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El diplomático de EE.UU. represaliado por Evo Morales abandona Bolivia

Francisco Martínez, el diplomático estadounidense a quien el presidente Evo Morales declaró el pasado lunes persona "non grata" tras acusarle de conspirar contra su Gobierno, abandonó Bolivia hoy, según la Embajada de EE.UU.
Kris Urs, el máximo responsable de la legación estadounidense en Bolivia tras la expulsión del embajador Philip Goldberg en septiembre, declaró hoy a los medios que Martínez salió de La Paz en un vuelo de American Airlines a las cinco de la mañana hora local (9:00 GMT).
El presidente Morales declaró el pasado lunes persona "non grata" a Martínez, secretario segundo de la embajada estadounidense, porque, según dijo, actuó como "contacto" de los grupos opositores que intentaron el año pasado un "golpe de Estado civil".
El anuncio se produjo seis meses después de la expulsión del embajador Goldberg, al que Morales acusó igualmente de conspirar contra él apoyando a sus rivales políticos.
El nombre de Francisco Martínez salió a la luz por boca del propio Evo Morales el pasado 26 de febrero, cuando denunció que la CIA tenía agentes infiltrados en la petrolera estatal YPFB, envuelta en un escándalo de corrupción que ha provocado el encarcelamiento de su presidente, un líder oficialista muy cercano al mandatario.
El gobernante vinculó a Martínez con supuestos agentes de la CIA infiltrados en esta empresa.
Hoy, el encargado de la Embajada de EE.UU en La Paz subrayó que las acusaciones de Morales contra Martínez son "completamente injustificadas y arbitrarias" y que la información que maneja el Gobierno de Bolivia sobre este asunto es "incorrecta".
"El hecho es que él (Francisco Martínez) nunca se ha reunido con las personas que ha mencionado el Gobierno ni las conoce", añadió Kris Urs.
Tras recordar que las relaciones entre los Estados Unidos y Bolivia "están en revisión", Urs advirtió que este tipo de acciones "no ayudan" a mejorarlas.
La decisión de Morales de expulsar a Martínez supone un nuevo punto de tensión bilateral.
Además de expulsar a dos diplomáticos estadounidenses en los últimos seis meses, Morales también prohibió el año pasado las actividades en Bolivia de la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos.
Washington respondió a estas decisiones con la expulsión del embajador boliviano en Estados Unidos, Gustavo Guzmán, y con la suspensión al país andino de los beneficios arancelarios que concede a varios gobiernos de la región por sus esfuerzos en la lucha antidrogas.