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El exjefe de ETA Eneko Gogheaskoetxea niega haber colocado una bomba trampa en un solar de Durango

El ex jefe de la banda terrorista ETA Eneko Gogeaskoetxea, condenado recientemente a 92 años de cárcel por intentar matar al Rey Juan Carlos en la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao, ha negado este lunes en el juicio celebrado en su contra haber colocado una bomba trampa para "alcanzar de lleno y mortalmente" a los agentes de la Ertzaintza.
A preguntas de su defensa, Gogeaskoetxea, fue detenido en Cambridge (Reino Unido) en julio de 2011, ha indicado además, que en aquella época, junio de 1997, no pertenecía a la organización terrorista. La Fiscalía pide en su contra 26 años de cárcel por delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa y tenencia de explosivos.
El Ministerio Público considera que formaba parte con Kepa Arronategui del 'comando Katu' y juntos decidieron colocar en un solar de la calle Antso Estegiz de la localidad vizcaína de Durango una bomba trampa, de la que "solo era visible un conjunto de cócteles molotov".
Durante la vista oral, Arronategui --que ha declarado como testigo-- ha exculpado al acusado y ha precisado que dio su nombre a la policía porque fue el primero "que se le vino a la cabeza".
La Fiscalía considera que la colocación de artefacto tenía por objeto "disuadir a la Ertzaintza de que siguiera practicando detenciones de miembros del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) y con manifiesta voluntad de inquietar la convivencia ciudadana". Ocultaron la bomba, formada por tres kilos de cloratita y un sistema de iniciación con un mecanismo de tracción consistente en un sedal de nylón.
"UN SEÑUELO" PARA EXPLOTAR AL PASO DE UNA VÍCTIMA
El artefacto se accionaría por el paso de alguna victima, que involuntariamente tropezara con el sedal , lo que provocaría "la retirada de una cartulina que aislaba las mordazas de una pinza que cerraba el circuito eléctrico del sistema de ignición del explosivo".
Gogeaskoetxea preparó como "señuelo" los 'cócteles molotov' con el fin de provocar el paso de los agentes por ese lugar, que no se percatarían de la bomba al ser de noche y estar oculta entre piedras y basura. "Pretendía alcanzar de lleno y mortalmente a algún miembro de la Ertzaintza que acudiera al lugar para desactivar el artefacto incendiario", explica el fiscal.
Sobre la 1.00 horas de la madrugada, la Policía Municipal de Durango recibió una llamada en nombre de ETA advirtiendo de la existencia del artefacto, si bien el mismo no fue localizado, por lo que los terroristas volvieron a llamar, sobre las 15.00 horas, a la emisora Eguin Irradia.
El artefacto no llegó a explosionar por la accidental rotura de la cartulina que impedía que se cerrara el circuito eléctrico. En todo caso, a las 17.22 horas la Unidad Especial de Desactivación de Explosivos de la Ertzainza logró neutralizarlo.