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La Embajada de EEUU en Madrid recibió la legalización del PCE como inevitable y positiva para la normalización

Fraga dijo en un almuerzo en enero de 1977 que no le importaba tanto la legalización como que el Gobierno estaba permitiendo al PCE ganar fuerza
La Embajada de Estados Unidos en Madrid recibió la legalización del PCE el 9 de abril de 1977 como una medida "inevitable" y "otro paso importante hacia la normalización de la vida política" y hacia una "democracia occidental". Además, opinó que, aunque tendría "un precio", eliminaba un obstáculo para las elecciones de junio de ese año, así que fue "preferible" la legalización antes de los comicios que después.
Así consta en un telegrama confidencial enviado por la Embajada estadounidense en Madrid al Departamento de Estado fechado el 12 de abril de 1977, como parte de documentos de la Administración de James Carter recién desclasificados y difundidos por Wikileaks.
En el documento, recogida por Europa Press, la Embajada subrayó que la medida sometería "por fin" al PCE al mismo escrutinio que los demás partidos, que no alteraría el giro de su líder, Santiago Carrillo, hacia el eurocomunismo alejado de la Unión Soviética, y que éste no pondría en peligro sus objetivos de largo plazo con ningún comportamiento "precipitado".
También dice que daría a la Alianza Popular de Manuel Fraga un motivo para criticar al Gobierno y apelar al miedo a los comunistas, aunque no cree que de esa forma lograse quitar muchos votos al centro.
Y eso que otro telegrama, fechado en enero de ese año, se relata un almuerzo con Fraga, en el que éste admitió que no le importaba tanto la legalización como el hecho de que el Gobierno de Adolfo Suárez estaba permitiendo a los comunistas ganar demasiada fuerza.
EL GOBIERNO AUGURABA AL PCE UN 7% DE VOTOS
En ese mismo documento, la Embajada asegura que un experto en opinión pública del Gobierno estimaba que los comunistas no obtendría más de un 7 por ciento del voto si se presentaba en solitario. El PCE de Santiago Carrillo obtuvo un 9,33 por ciento en estas elecciones.
El telegrama que informa de la legalización la describe como "un movimiento sorpresa obviamente calculado para pillar a la mayoría de españoles distraídos por la celebración de la Pascua" y añade que "Madrid está medio vacío".
Dos días después, un nuevo telegrama sobre "implicaciones" de la medida, explica que ésta ha sido bien recibida --salvo por la AP de Fraga y los sectores más a la derecha-- y que el terreno estaba bien preparado. La Embajada reconoce que la medida es beneficiosa para el PCE, porque le daba legitimidad democrática, pero también le otorgaba un papel en la democratización.
Sin embargo, cree que también beneficiaba a la oposición no comunista y a la transición política general, porque eliminaba una "distracción" para la oposición tradicional y una "manzana de la discordia" entre ésta y el Gobierno, y porque mantener al PCE en la ilegalidad podía restar legitimidad a las elecciones.
SE VERÁ SU "SUPUESTA DEBILIDAD ELECTORAL"
Y además, sostiene que a partir de ese momento el PCE se sometería a la crítica política, de la que estaba en cierto modo "protegido" por su ilegalidad, de manera que se acabaría de romper el vínculo con otros partidos de izquierda y se revelaría su "supuesta debilidad electoral".
En cuanto a los costes de la legalización, menciona el rechazo de la dercha, que podría promover "enfrentamiento físico" o violencia hacia los líderes comunistas, además de "posibles actos de indisciplina" por parte de miembros del propio PCE, lo que pondría en riesgo la transición democrática.
Sin embargo, añade que "el Gobierno está haciendo progresos en mantener a la ultraderecha a raya y el PCE está demostrando hasta ahora una impresionante disciplina interna".
En cuanto al comportamiento del PCE, apuesta porque evitaría provocar ataques contra él por parte de la izquierda y el centro y que se concentraría en consolidarse como opción políticamente aceptable en las elecciones, presentándose como partido "responsable y efectivo", defensor de la moderación y de la democracia.
El PCE, añade, parece "resignado a los reveses a corto plazo", en parte por el uso de las siglas PCE, y buscará aumentar su base electoral a medio plazo, entre los trabajadores y la clase media y baja. En todo caso, cree que un apoyo electoral de menos del 7 o el 8 por ciento en las elecciones de junio sería "potencialmente problamático" internamente.
A más largo plazo, la Embajada estadounidense augura que cuando Gobierno y oposición comenzasen la discusión sobre asuntos de importancia, el PCE podría buscar un enfoque "más combativo", pero para entonces estaría claro su peso político relativo y la "distancia política que aún deben recorrer", de modo que seguiría siendo "cauto".