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Enterrado en Burgos uno de los guardias civiles asesinados en Mallorca

 El sacerdote oficiante ha comenzado su homilía afirmando que "la muerte siempre duele, pero más cuando es una muerte gratuita y premeditada, como esta".
En el altar se podían ver dos fotos del guardia civil de 28 años en los equipos de fútbol sala en los que jugó, ya que era un gran aficionado a este deporte.
El oficiante ha añadido que "el dolor, la oscuridad y el sinsentido no tendrán la última palabra" y ha dedicado un recuerdo especial a los más de 1.200 guardias civiles muertos en acto de servicio por distintas causas en los últimos 20 años.
En medio de una fina y persistente lluvia, el sacerdote ha dicho que "hoy el cielo está nublado, pero esta noche seguramente habrá una estrella más en el cielo, la de Carlos".
Antes de terminar la ceremonia, un amigo del joven fallecido, que coincidió con él en el Ejército, ha recordado que "era muy alegre y siempre quería que todos estuvieran alegres a su alrededor, no quería ver llorar a nadie, y tenemos que ser fuertes por él".
El acto ha terminado con el himno a los caídos y el himno de la Guardia Civil, que ha cantado un grupo de agentes de la benemérita uniformados.
Tras el responso, el féretro ha sido llevado a hombros por familiares, amigos y compañeros de la Guardia Civil hasta el cementerio, donde ha recibido sepultura. El próximo lunes 3 de agosto, a las 20.00 horas, se celebrará un funeral por su alma en la Catedral de Burgos presidido por el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, acto al que ya ha confirmado su asistencia el alcalde en funciones de la ciudad, Javier Lacalle.
  El cuerpo del otro guardia civil asesinado en Calvià, Diego Salvá Lezaun, recibió sepultura el viernes en Palma, en una ceremonia íntima, en la que sólo participaron sus familiares más cercanos.
El joven, aunque había nacido en Navarra, residía en la capital balear y era hijo y nieto de una conocida familia de médicos mallorquines.  LA