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España se sentará en el Consejo de Seguridad de la ONU en el periodo 2015-2016 tras dejar fuera a Turquía

La victoria supone un alivio tras las sucesivas derrotas de la candidatura de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos
España ha ganado este jueves frente a Turquía la votación para sentarse en el Consejo de Seguridad de la ONU en el periodo 2015-2016. La victoria ha llegado en una tercera votación, después de que en la primera ronda España se quedara a ocho votos de conseguir la mayoría requerida de dos tercios (129 votos).
En la tercera y definitiva votación, España ha recabado 132 apoyos frente a Turquía, que se ha quedado con 60, a pesar de haber sido el país que, según fuentes diplomáticas, mayor desembolso hizo durante su campaña de promoción de la candidatura.
España, con un presupuesto de un millón de euros para sufragar la campaña durante los años 2013 y 2014, gastó más que Nueva Zelanda pero menos que Turquía.
Los 193 países miembros de la Asamblea General de la ONU estaban llamados este jueves a renovar cinco de los diez asientos no permanentes del Consejo, del que forman parte con carácter fijo EEUU, Rusia, China, Reino Unido y Francia.
Las cinco vacantes se reparten entre grupos regionales y el único en el que había competencia entre distintos candidatos era en el de 'Europa Occidental y otros Estados', al que pertenece España y para el que había dos vacantes que se disputaban España, Turquía y Nueva Zelanda.
Nueva Zelanda ha sido el único país del grupo que ha salido elegido en la primera ronda de la votación, tras conseguir 145 apoyos, seguida de España con 121 votos y Turquía con 109. En la segunda ronda, España obtuvo 120 apoyos y Turquía 73.
Los otros tres asientos los han ocupado como estaba previsto Angola, Malasia y Venezuela, pues no tenían contendientes en sus respectivos grupos.
QUÉ SUPONE ESTAR EN EL CONSEJO
Ingresar en el máximo órgano decisorio en materia de paz y seguridad es una de las principales aspiraciones que puede tener un país. Da capacidad de influencia en los grandes asuntos internacionales, ofrece una oportunidad única para estrechar relaciones con el resto de miembros del Consejo y facilita el acceso a información valiosa.
La última vez que España estuvo en el Consejo de Seguridad fue en el periodo 2003-2004, marcado por la guerra de Irak. Con la victoria de hoy, España mantiene la cadencia de estar representada en este órgano una vez cada diez años y rompe con la racha de derrotas que acumuló la candidatura de Madrid para albergar los Juegos Olímpicos y la conjunta con Portugal para organizar el Mundial de Fútbol de 2018.
El escenario de una victoria de Nueva Zelanda en la primera ronda, y la posterior batalla con Turquía era el que manejaba desde el primer momento como más probable el equipo de campaña del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo.
A favor de Nueva Zelanda ha jugado el ser un país que no tiene contenciosos con nadie, al que apoyaban los miembros de la Commonwealth y sus vecinos del Sudeste Asiático, junto al hecho de que llevaba 20 años sin entrar en el Consejo.
Turquía, en cambio, se sentó en el Consejo en el periodo 2009-2010 y al año siguiente presentó de nuevo su candidatura, reclamando así un mayor peso de los países emergentes en el máximo órgano decisorio de la ONU.
Los ministros de Exteriores de España, Turquía y Nueva Zelanda llevaban desde el domingo en Nueva York en un último intento de arañar votos. En la votación de este jueves, acompañaban a José Manuel García-Margallo el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Gonzalo de Benito; el embajador ante la ONU, Román Oyarzun; el director general de Política Exterior, Ignacio Ibáñez; el embajador en misión especial para la candidatura española, Manuel Cacho; la directora general de la Oficina de Información Diplomática, Cecilia Yuste; y la directora general de Medios y Diplomacia Pública, María Claver.
Durante su campaña, España se ha esforzado en poner en valor su contribución en misiones internacionales de mantenimiento de la paz y humanitarias (130.000 militares destacados desde 1989) pero también los recursos económicos invertidos en la última década en proyectos de cooperación al desarrollo (30.000 millones de dólares en 14 años).
Sin embargo, ha preferido adoptar un perfil bajo en los grandes conflictos internacionales e incidir en su voluntad de promover la paz a través del diálogo, la mediación y la prevención de conflictos.
El ejemplo más claro se pudo apreciar en el discurso del Rey Felipe VI en la apertura del debate general de la Asamblea de la ONU en septiembre pasado, cuando --al contrario de lo que hicieron Turquía y Nueva Zelanda-- evitó mencionar expresamente las crisis en Siria, Irak o el conflicto israelo palestino, en un intento de no perder votos diciendo algo que pudiera molestar a posibles defensores de la candidatura española.
DESDE EL REY A EXMINISTROS SOCIALISTAS
En la campaña española se ha implicado al Rey, al presidente del Gobierno y al ministro de Asuntos Exteriores, que han hecho viajes internacionales con el objetivo principal de recabar apoyos a la candidatura española. El presupuesto de la campaña también permitió traer a España en viajes organizados a cerca de un centenar de embajadores acreditados ante la ONU, los encargados de votar en la elección de hoy.
García-Margallo tampocó dudó en pedir ayuda a exministros del Gobierno de Zapatero como Miguel Angel Moratinos y María Teresa Fernández de la Vega. En concreto, Moratinos hizo gestiones para asegurar el voto favorable de Cuba, Guinea Ecuatorial, Yibuti, Níger, Burkina Faso y Sudán, mientras que De la Vega intentó interceder ante las autoridades de los países de Africa Occidental con los que colabora su Fundación Mujeres por Africa.
España tenía su granero natural de votos en los países europeos y latinoamericanos, pero centró especialmente sus esfuerzos durante la campaña en el Caribe, las islas del Pacífico y el Africa subsahariana.