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España se olvida de la cooperación al desarrollo en la condonación de la deuda a Cuba

Computará como Ayuda Oficial al Desarrollo obras de infraestructuras que beneficien a empresas españolas, como accesos a hoteles
España se dispone a contabilizar como fondos de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) proyectos de infraestructuras en Cuba que beneficien directa o indirectamente a empresas españolas, y que se financiarán con parte de la deuda que el Gobierno español ha condonado a la isla.
Los Gobiernos de España y Cuba están pendientes de constituir, previsiblemente en julio, un comité binacional que acordará en qué invertir en torno a unos 375 millones de euros que proceden del total de la deuda condonada por España a la isla (y que asciende a casi 2.000 millones de euros). Por parte española liderarán este comité representantes del Ministerio de Economía y Competitividad. Serán ellos quienes, en coordinación con autoridades cubanas, decidirán qué proyectos se financiarán.
Hoy por hoy, ya está decidido que 40 millones de euros se inviertan en proyectos de infraestructuras en moneda local "que beneficien directa o indirectamente a empresas españolas", confirman a Europa Press fuentes de la Embajada española en Cuba. El resto del montante, añaden, también irán a "proyectos de interés hispano cubano".
A pesar de que este dinero se usará para engordar las cifras de la ayuda al desarrollo española, el Gobierno no los está vinculando a su política de cooperación internacional para el desarrollo, a pesar de que la ley le obliga a ello. "No son fondos de cooperación al desarrollo, aunque sin duda contribuyen indirectamente al desarrollo en el país al tratarse de infraestructuras", argumentan desde la Embajada.
Aunque los proyectos aún están pendientes de concretarse, una de las ideas que se barajan es poder subvencionar con este dinero determinados accesos que beneficien a los hoteles españoles con presencia en la isla.
La ley reguladora de la gestión de la deuda externa, de 2006, establece que "la firma de un programa de conversión deberá quedar vinculada con la política de cooperación mantenida por España con respecto al país beneficiario" y que los programas de conversión se dirigirán a la promoción de inversiones y proyectos que promuevan el desarrollo de los países beneficiarios, en los sectores que éstos consideren prioritarios.
Muchos expertos se han manifestado en estas semanas sobre las áreas en las que España podría apoyar a Cuba en su transición política y económica. La famosa activista y bloguera Yoani Sánchez o el exembajador de España en Cuba Carlos Alonso Zaldívar han destacado recientemente algunas de ellas como la lucha contra la corrupción en todos los niveles de la sociedad, la violencia doméstica, el desarrollo rural o el apoyo a pequeños empresarios, los llamados cuentapropistas, a los que hoy por hoy el régimen impide acumular riqueza y, por lo tanto, tienen muy difícil acometer la expansión de su negocio.
En todo caso las áreas de colaboración del programa de conversión de deuda es algo que correspondería definir a España y Cuba en consulta con los agentes sociales, de forma que se asegure que la transición que tenga lugar en la isla sea inclusiva y beneficie a todos los estratos de la sociedad.
PRIMAR EL TEJIDO PRODUCTIVO LOCAL
Precisamente la ley española reguladora de la gestión de deuda externa indica que "se fomentará, en primer lugar, la participación de actores locales, primando el apoyo al tejido productivo y asociativo local, al objeto de que las operaciones de conversión de deuda maximicen el impacto de desarrollo en los países beneficiarios". Por tanto, subvencionar infraestructuras que beneficien a las grandes cadenas hoteleras españolas no se ajusta al espíritu de esta ley.
Es habitual que el Gobierno español intente matar dos pájaros de un tiro cuando acuerda un programa de conversión de deuda. Son numerosos los ejemplos de construcción de escuelas o centros de salud en países deudores a cargo de empresas españolas. Sin embargo, aunque con estos proyectos se beneficien compañías españolas, no dejan de ser actuaciones que guardan relación con la política de cooperación al desarrollo en ese país.
Por ejemplo, una auditoria externa al Programa de Conversión de Deuda firmado en 2005 entre España y El Salvador por un importe de 10 millones de dólares dictaminó que había habido un "alineamiento muy claro del programa de conversión de deuda con las políticas públicas educativas del Gobierno de El Salvador". Este programa consistió fundamentalmente en la reconstrucción y rehabilitación de centros educativos en los municipios más pobres de El Salvador y el equipamiento de bibliotecas.
Pero en ocasiones se hacen operaciones que nada tienen que ver con la política de cooperación. Recientemente el Parlamento de Honduras autorizó financiar parte de la construcción del aeropuerto de Palmerola con el Programa de Conversión de Deuda España-Honduras, que tiene como ejes estratégicos la educación, el medio ambiente y la energía renovable.