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Exalto cargo valenciano se define como un "vocacional" de la cooperación y dice que Vicente Ferrer le "cautivó"

Fruto de esta "vocación", decidió a optar a jefe de área de la Consejería que dirigía Blasco porque además ganaría más dinero
El exjefe de área de Cooperación de la extinta Consejería valenciana de Solidaridad, Marc Llinares, ha afirmado durante el juicio por la primera pieza del 'caso Cooperación', que la cooperación era para él algo "vocacional". Asimismo, ha indicado que Vicente Ferrer le "cautivó" en un viaje que hizo a Anantapur (India) con Manuel Escolano cuando trabajaba en la consejería de Sanidad.
Marc Llinares está acusado junto a otras ocho personas por un presunto fraude en la concesión de subvenciones a la Fundación Cyes.
A preguntas de su letrado, ha pretendido demostrar su vinculación con el tema de la cooperación, sobre la que ha dicho que era algo "vocacional". Al respecto, ha recordado que cuando estuvo trabajando en Sanidad, el director Manuel Escolano "tuvo a bien" llevarle a dos viajes de trabajo de cooperación sanitaria en la India.
En ellos, ha comentado que Vicente Ferrer le "cautivó" y le propuso que se quedara allí con ellos, pero lo rechazó porque -según ha expuesto-- no lo consideró "oportuno", ya que era un cambio "fuerte" y en ese momento sus hijas eran pequeñas. No obstante, ha insistido en que Ferrer le dejó una "profunda huella" y un "interés profundo" en el tema de la cooperación internacional.
Fruto de esta "vocación", se decidió a optar a la plaza de jefe de área de la Consejería de Solidaridad --en ese momento dirigida por el actual diputado No Adscrito en las Corts, Rafael Blasco-- porque, además, suponía ganar "más dinero". Preguntado por si Blasco estaba de acuerdo con su cambio, ha respondido: "cuando me propuse para la plaza tenía que estar de acuerdo el lugar de origen y el de destino", ha dicho.
Llinares, quien ha afirmado que tiene estudios de informática y de "inversiones", ha explicado que cuando llegó a Solidaridad no tenía ninguna función relativa a la justificación del gasto de los proyectos ni a dar validez a ninguna factura puesto que no tenía conocimientos jurídicos.
Así, ha explicado que se encontró con un "marronazo" --en relación con las ayudas concedidas a la Fundación Cyes y con el asunto de la compra de inmuebles--, ya que una técnico le comentó que "el dinero se había destinado a locales particulares y que había llegado una cuantía a Nicaragua muy pequeña".
Tras estas "apreciaciones", Llinares ha expuesto que le dijo que iba a tomar en consideración todo lo que comentaba, y pidió que le trasladaran los expedientes de grandes proyectos a su despacho para tener un control "absoluto" sobre el acceso a los mismos, aunque sin vetar a nadie su acceso. Tomó esta medida porque anteriormente "estaban encima de las mesas sin ningún tipo de control", ha criticado.
"EL TEMA DE LOS DONUTS"
Preguntado por su relación con el empresario y presunto cabecilla de la trama, Augusto César Tauroni --único en prisión en este procedimiento--, ha indicado que lo conoció en una reunión de trabajo en Sanidad en 2007, y se lo presentaron como uno de los proveedores responsable de la empresa GCS.
También ha señalado que tuvo una colaboración profesional con él otros ámbitos, porque "en un momento determinado se presentó una oportunidad muy interesante para montar una cadena de distribución de cafeterías relativas al tema de los donuts". "Se hizo un estudio prospectivo, de mercado y varios trabajos que conducen a la puesta en marcha de un supuesto negocio que evidentemente aquello luego no funcionó".
Asimismo, ha desmentido que tuviera cualquier tipo de relación con Arcmed, empresa de Tauroni sobre la que hay un documento con su firma, así como el hecho de haber alquilado, ni él ni su mujer, ningún piso en Dénia (Alicante) a Tauroni, pese a unas escrituras que se le han mostrado. "No, de ninguna manera. No tenía ningún conocimiento en casa", ha agregado.