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Exmiembros de Gesto por la Paz ven un error el cese del asesor de la de Víctimas del Terrorismo del gobierno vasco

Más de 40 exmiembros de Gesto por la Paz creen "un gran error" el cese por el lehendakari, Iñigo Urkullu, del asesor de la Secretaría de Víctimas del Terrorismo, Txema Urkijo, y han mostrado su preocupación, no sólo por el "desaire" que esto supone para él y para "el anterior equipo", sino por "el camino que puede tomar una importante área de Gobierno que debe sentar las bases" para construir "una memoria justa y para el encuentro entre distintos".
Los que fueran integrantes de la ya extinta Coordinadora Gesto por la Paz han hecho público un artículo en el que aseguran que, para mucha gente, "fuera del color que fuera" el Ejecutivo vasco, "la presencia de Txema era una garantía de que las cosas se harían lo mejor posible en un terreno tan delicado como el de todas las víctimas, los derechos humanos y la convivencia".
En este sentido, han recordado que, "durante todos estos años, aquel equipo preparó, contra viento y marea la mayoría de las veces, la pista de aterrizaje necesaria para enmendar toda la deficiencia de atención y trato de las instituciones hacia las víctimas del terrorismo y, poco después, hacia las víctimas de actuaciones ilegítimas de Fuerzas de Seguridad del Estado".
"Sin embargo, su trabajo no se detuvo en el acercamiento a las víctimas y los reconocimientos públicos. Crearon atrevidas iniciativas de trabajo entre presos disidentes de ETA y víctimas; lanzaron grupos de convivencia entre víctimas diferentes, consiguiendo el reconocimiento y la empatía entre ellas; y ya en esta legislatura, se estaba trabajando estas últimas dinámicas en la propia sociedad, entre los ciudadanos de este país", ha indicado.
Según ha asegurado, "en realidad, se había empezado hacía tiempo a trabajar de manera discreta y acertada, a juzgar por los resultados, por la reconciliación de la sociedad basada en el mínimo común de la deslegitimación de la violencia, y en la defensa de la pluralidad de la sociedad vasca, una labor fundamental en un periodo post-ETA".
CESE
Los más de 40 exmiembros de Gesto han afirmado que el pasado 2 de abril el lehendakari "tomó la decisión de destituir a Txema Urkijo", y consideran que "fue un gran error, no tanto por el desaire que supone hacia el trabajo de Txema y del equipo anterior", sino porque causa "una profunda preocupación por el camino que puede tomar una importante área de gobierno desde la que se deberán sentar las bases para la construcción de una memoria justa y para el encuentro entre distintos de esta sociedad".
En este sentido, ha señalado que, al desprenderse el Gobierno vasco de Urkijo, "se ha eliminado un importante referente de una manera de mirar las cosas y de una manera de actuar que todos los firmantes y mucha más gente de esta sociedad compartíamos".
Estos exintegrantes de la agrupación pacifista han subrayado que, cuando seleccionaron las intervenciones del acto de su despedida como organización, eligieron a Txema Urkijo porque "era una persona que convirtió su trabajo institucional en una prolongación de su pertenencia a Gesto por la Paz".
En este sentido, recuerdan que Urkijo aseguró, entonces, durante su discurso, que, "desde el principio", entendió "que la única razón" para que él "asumiera esa responsabilidad y aceptara el reto, era justamente prolongar y proyectar la acción y las ideas de Gesto por la Paz en la acción institucional".
"Desde entonces, las aportaciones impulsadas por Txema Urkijo y por el equipo anterior en la Dirección de Víctimas han sintonizado con el mensaje y la ética defendida desde Gesto por la Paz", han aseverado.
Asimismo, han destacado que cuando la coordinadora "se despidió de la sociedad, comunicó que quedaban cuestiones muy importantes pendientes de llevar a cabo y ofreció una serie de pautas sobre cómo deberían hacerse" desde su punto vista.
También han subrayado que "se cerró la organización porque se había conseguido el final de la violencia y Gesto por la Paz ya había cumplido su papel, que no es lo mismo que asegurar que su discurso es cosa del pasado e inútil para el presente, como se ha escuchado desde determinados sectores". "Preocupante sería si todo el trabajo de aquellos 28 años no tuviera un reflejo en el futuro", han asegurado.