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Fiscalía pide 11 años para un monitor de artes marciales por abusos a un niño de 3 años en un colegio de Barcelona

El acusado niega los hechos y mantiene en juicio que solo le ayudó a ir al lavabo
La Fiscalía ha mantenido al término de juicio una petición de pena de 11 años y medio de cárcel para un monitor de artes marciales de un colegio de Anoia (Barcelona) por presuntos abusos sexuales a un niño de tres años.
El profesor, Jose Antonio D., está acusado de acompañar al menor al lavabo y, una vez allí, introducirse el pene del niño en la boca, pero en la vista, celebrada este lunes en la Audiencia de Barcelona, se ha declarado inocente.
"Me pidió en una ocasión que le ayudase a bajarse el chándal. Le ayudé y le puse el pene en la taza del váter para que pudiera llegar", ha relatado al tribunal, y ha añadido que ayudaba a todos los niños que se lo pedían y que no eran autónomos para ir al lavabo.
Los padres del menor, en su declaración como testigos, han asegurado que el niño les explicó los hechos una noche en que la madre le cortaba las uñas de los pies: "Le hice daño en un dedo y me lo metí en la boca para curárselo. Me dijo que eso también se lo hacía el profesor de aikido en la chorra".
Al día siguiente lo comunicaron al colegio y se reunieron con el director del centro, un inspector, el AMPA --ya que era quien organizaba la actividad extraescolar-- y el profesor, quien según la madre "se quedó tal cual, como si fuera algo normal y corriente" y solo dijo que quería hablar a solas con el niño, tras lo que decidieron denunciarlo ante los Mossos d'Esquadra.
INFORME PERICIAL
Un informe de la Unidad Funcional de Abuso a Menores (Ufam) del Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona presentado en el juicio por peritos asegura que le realizaron al niño una exploración pediátrica con el objetivo de saber si fabulaba y los resultados fueron que su versión es creíble: "Se le preguntó por las secuelas, si lo tenía en la cabeza, si se acordaba y él respondió 'no, ya no'.
Un niño que no lo ha vivido dice 'no sé' o no te entiendo", ha explicado la psicóloga de la Ufam, y ha añadido que se trata de un niño bien orientado que sabe de qué se le habla cuando se le remite la experiencia.
El informe de la Ufam califica el abuso al menor como "muy probable" al entender que hay suficientes indicios para creer que lo hubo, en una escala en la que el diagnóstico puede ser de no abuso, abuso indeterminado, abuso muy probable o abuso seguro, este último basado en indicios físicos.
El acusado ha utilizado su turno de palabra al final del juicio: "Me siento aliviado porque todo esto llega a su fin, pero también triste y confuso porque no consigo saber por qué el niño pudo decir eso".
Ha explicado, además, que actualmente sigue un tratamiento psicológico y ha solicitado que haya dos asistentes en clase con él "para no sentir pánico al trabajar con críos".