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Garzón cita a declarar al inspector jefe por el chivatazo policial a ETA

El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, ha acatado de inmediato la orden de la sección segunda de la Sala de lo Penal, que el lunes le ordenó que practicase nuevas pruebas sobre el caso del chivatazo a ETA. Entre ellas, la declaración del jefe del equipo de investigación del chivatazo, el inspector Carlos G., y otros dos agentes del operativo y la solicitud a las autoridades francesas de la documentación sobre las llamadas realizadas desde una cabina telefónica por el dueño del bar Faisán de Irún (Guipúzcoa), Joseba Elosúa. 
Siguiendo estas directrices, el inspector jefe y los otros dos agentes, deberán prestar declaración ante el magistrado a lo largo de la jornada. El magistrado ha adoptado esta decisión en una providencia notificada el martes.
En concreto, el juez solicita a la Policía que le facilite los datos de la cabina desde la que el dueño del bar Faisán en Irún, Joseba Elosua, realizó las llamadas, así como que informen sobre si estaba intervenida, y si existe una relación de llamadas entre Elosua y Calau Aldanur -miembro del aparato de extorsión de ETA- y sus transcripciones.
Los superiores a Garzón creen que la declaración de Carlos G., "lejos de ser inútil y perjudicial", como apuntó Garzón, "resulta necesaria con el fin de esclarecer los hechos lo más posible".  
Manifiesto en apoyo a Garzón

Los funcionarios del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es Baltasar Garzón, han mostrado su apoyo al juez y han asegurado no entender la "crítica permanente" que sufre cuando sus actuaciones "no coinciden con los intereses" de quienes la realizan.

En un manifiesto, suscrito por las dos secretarias judiciales y 29 funcionarios del juzgado, los firmantes no mencionan ninguna de las dos causas que el magistrado tiene abiertas en el Tribunal Supremo (TS), si bien se les hace "harto difícil entender que sus decisiones y órdenes puedan ser consideradas a sabiendas injustas y, por tanto, constitutivas de una conducta prevaricadora".

Consideran que desde su "posición privilegiada" pueden ver "día a día" el proceder de Garzón y su forma de trabajar "sin descanso" y "durante jornadas maratonianas que no distingue de días laborales y festivos, con escasos medios materiales, suplidos con su fuerza de voluntad y la de los firmantes". RSO