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Gobierno y grupos de Barcelona condenan la violencia en Gràcia y la CUP dice que empezó con el desalojo

Pisarello puntúa al Gobierno con un 7 y el resto lo suspende, excepto el PSC, que le da un 5
El Gobierno de Ada Colau y los grupos del consistorio barcelonés han condenado este martes los incidentes violentos en Gràcia tras el desalojo de la sucursal 'okupada' conocida como 'Banc Expropiat', ante lo que la CUP ha asegurado que la violencia empezó cuando se inició el desalojo por la mañana por parte de los Mossos d'Esquadra.
En un debate en Onda Cero recogido por Europa Press para hacer balance con todos los grupos tras un año de las elecciones municipales, el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ha apostado por buscar alternativas para que se puedan seguir llevando a cabo las actividades que se hacían en el centro 'okupado', y ha avisado de que "no se puede aceptar que una ciudad tenga espacios vacíos de forma injustificada".
Preguntado por el alquiler de la antigua sucursal que pagó el anterior Gobierno municipal, liderado por el exalcalde Xavier Trias, el portavoz de CiU y exteniente de alcalde, Joaquim Forn, ha asegurado que se hizo para tener tiempo para abordar la situación, algo que la líder municipal de C's, Carina Mejías, ha criticado por haberse usado "dinero público para pagar un alquiler a personas que 'okupan' ilegalmente una propiedad privada".
El líder municipal de ERC, Alfred Bosch, ha pedido "un cambio real que pase también por el diálogo y la mediación hasta la extenuación para que estos asuntos no estallen en la vía pública", tras lo que la concejal socialista Carmen Andrés --que asumirá responsabilidades ejecutivas cuando se formalice el acuerdo de Gobierno de Colau con el PSC-- ha pedido buscar soluciones efectivas ante las 'okupaciones'.
El popular Alberto Fernández ha defendido que el Ayuntamiento debería personarse como acusación particular por los disturbios de la noche del lunes y debería prestar apoyo jurídico e incluso económico a vecinos que vieron dañadas sus propiedades, tras lo que la concejal de la CUP Maria José Lecha ha insistido en que el primer acto de violencia fue el inicio del desalojo, con un operativo que ha descrito como paramiliar: "La convivencia sí que se alteró, con el desalojo".
BALANCE DE UN AÑO
Preguntados por la nota con la que puntuarían el primer año tras las elecciones municipales, Pisarello ha autovalorado la actuación del Gobierno municipal con un 7 --ha dicho ser exigente--, y ha destacado que Barcelona y otras ciudades españolas están promoviendo un cambio que demuestra que hay alternativa a la austeridad también mediante acuerdos con otros grupos.
Pisarello ha señalado como punto negativo y haciendo autocrítica "la impotencia que genera" ser conscientes de unas necesidades y no poder resolverlas por los impedimentos legales y otros límites.
Andrés ha puntuado al Gobierno municipal con el aprobado justo de un 5, y ha pedido que sea más contundente ante la Generalitat para que cumpla con sus obligaciones con la ciudad y, preguntada por las declaraciones del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, diciendo que el PSC entra en el Gobierno de Colau para que abandone el postureo, ha dicho que entra "para trabajar por Barcelona y por sus problemas reales".
SUSPENSOS
Bosch ha opinado que el Gobierno municipal empezó con un 8 y ahora está en un 2, ya que considera que llegó con un sueño y con esperanzas y que las ha perdido: "Te despiertas un día y más que un sueño hay una pesadilla: vuelves a ver un lío con la Diagonal, con la Guardia Urbana, y al PSC gobernando la ciudad. Si quien nos tiene que salvar del postureo es Pedro Sánchez, que pacta con C's para no hacer nada, ¿dónde está el cambio? Estamos decepcionados".
Lecha ha suspendido al Gobierno municipal con un 4, y ha celebrado algunas políticas impulsadas --ha citado la acción política feminista y LGTBI, entre otras--, pero ha coincidido en criticar la entrada del PSC en el ejecutivo, algo que ha calificado como una losa: "El retorno del PSC es la vieja política y representa el continuismo y todo con lo que queríamos romper".
Forn ha suspendido al Gobierno municipal con un 1, y ha resaltado como punto más negativo la "falta de diálogo para buscar consensos" con grupos de la oposición y la falta de confianza que ve entre el ejecutivo de Colau y la Guardia Urbana, mientras que, como punto positivo, se ha limitado a señalar a la sociedad barcelonesa, a la que ha descrito como activa y emprendedora.
Mejías también ha suspendido al ejecutivo, en su caso con un 2, y ha coincidido con Forn en criticar la falta de diálogo y "las decisiones unilaterales" tomadas por el Gobierno municipal, tras lo que ha indicado como único punto positivo las medidas sociales de la modificación presupuestaria del pasado año para evitar reducir el superávit previsto.
Fernández ha puntuado al ejecutivo con la nota más baja, un 0, y ha dicho que el equipo de Colau es mucho de gesto y poco de gobierno, tras lo que ha pedido avanzar hacia una ciudad de oportunidades que combata la pobreza y tenga mano dura contra la delincuencia, en palabras de Fernández, que ha defendido "una Barcelona capital de Catalunya, de España y del mundo, que se expresa y quiere continuar expresándose libremente en catalán y castellano".