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El Gobierno zanja toda especulación sobre el mantenimiento de posesiones españolas en el Pacífico

En 1899 España cedió todas las plazas que le quedaban en ese océano
El Gobierno ha zanjado toda especulación sobre el mantenimiento de posesiones españolas en el Pacífico a través de una respuesta parlamentaria en la que aclara que España cedió en 1899 todas las plazas que le quedaban por entonces en ese océano.
En una respuesta parlamentaria al diputado de Amaiur Jon Iñarritu, el Ejecutivo asegura que España no conserva la soberanía de isla alguna en el Pacífico, a pesar de que el Tratado de 1899 por el que cedió a Alemania sus últimas posesiones en esa zona no incluía una delimitación geográfica de los territorios transferidos, como sí había hecho en un tratado anterior con el mismo país.
"La interpretación más lógica del Tratado de 1899 entre España y Alemania es que ambas partes tenían tan claro que lo que se estaban transfiriendo eran todas las posesiones que España aún conservaba en el Pacífico, que no se consideró necesario hacer una delimitación geográfica precisa como en 1855", explica el Gobierno en su respuesta.
El 17 de diciembre de 1885 España y Alemania firmaron un tratado para delimitar sus esferas de interés en el Pacífico. En él se reconocía la soberanía española sobre las islas Carolinas y Palaos y España se comprometía a ejercer dicha soberanía.
Ese tratado definía el territorio bajo soberanía española como el delimitado por el Ecuador, el grado 11 de latitud norte y el comprendido entre los paralelos 133 y 164, límites que dejaban fuera a las actuales Islas Marshall, a las que los españoles llamaban entonces Islas Carolinas orientales.
"Tras la derrota en la guerra hispano-norteamericana, España optó por vender a Alemania lo que le quedaba de sus posesiones en el Pacífico", recuerda el Gobierno.
El 30 de junio de 1899 España y Alemania firmaron un tratado por el que el primero cedía al segundo "la plena soberanía y propiedad sobre las islas Carolinas, Palaos y Marianas", excepto la isla de Guam, que no la podía ceder porque había pasado a dominio norteamericano.
España recibió a cambio una "indemnización pecuniaria de 25 millones de pesetas", detalla el Gobierno. Pero a diferencia de lo que hacía el Tratado de 1885, el de 1899 no fijaba la delimitación geográfica de qué era lo que cedía.
ELUCUBRACIONES
"Esto último, unido al hecho de que las Carolinas comienzan a los 5 grados de latitud norte ha permitido a algunas personas elucubrar con la idea de que España todavía conservaría su soberanía sobre cualesquier isla que pudieran encontrarse entre el Ecuador y los 5 grados de latitud", reconoce el Gobierno. En concreto, sobre las islas Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea, que algunos denominan "la Micronesia española".
Sin embargo, un dictamen de 4 de enero de 1949 de la asesoría jurídica del Ministerio de Asuntos Exteriores "estimó que cualquier hipotético derecho de España sobre dichas islas habría quedado destruido por los regímenes de fideicomiso posteriores, que eran los ocurridos tras la I Guerra Mundial con el traspaso de dichos territorios a Japón y tras la II Guerra Mundial con su atribución a Estados Unidos", precisa el Gobierno.
El Ejecutivo aporta en su respuesta otros dos argumentos en contra de un supuesto mantenimiento de la soberanía española sobre las islas Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea. En primer lugar, "tradicionalmente dichas islas habían estado vinculadas a las Carolinas y había que entender que si se cedieron aquéllas, también se cedieron éstas".
En segundo lugar, expone el Gobierno, "la actitud española entre 1899 y 1948", periodo durante el cual algunos medios de comunicación esgrimieron la cuestión, "muestra que la intención de España al firmar el tratado con Alemania era traspasarle todas sus posesiones en el Pacífico".
"Resultaría poco coherente que España hubiera querido ceder las Carolinas, las Palaos y las Marianas, pero se hubiera reservado la soberanía sobre unos cuantos islotes de escaso valor económico sobre los cuales nunca había ejercido su soberanía de facto", abunda el Ejecutivo.