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La Guardia Civil ultima una querella contra el abogado de Rosario Porto por "poner en duda" su profesionalidad

El letrado denunció la existencia una "mano negra" y "presiones" a testigos
La Guardia Civil ultima la presentación de una querella contra el abogado de Rosario Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren, por "poner en duda" su profesionalidad en relación con la investigación del crimen de Asunta Basterra Porto, la niña cuyo cadáver apareció el pasado mes de septiembre en Teo (La Coruña), según han confirmado fuentes de la Benemérita consultadas por Europa Press.
Esta querella está previsto que se presentarse en próximos días ante la Fiscalía, de acuerdo con las mismas fuentes, y está vinculada por las declaraciones realizadas por el letrado en relación con la actuación de la Guardia Civil en este caso. "Se está en ello", han apuntado las fuentes consultadas.
Por otra parte, han precisado que esta decisión se ha adoptado por determinados comentarios realizados por el letrado ante los medios de comunicación, pero, en particular, por las que hizo tras la declaración de un testigo que dijo haber visto a Asunta Basterra Porto, así como la de tres policías nacionales.
Por su parte, Aranguren ha declinado hacer valoraciones sobre esta querella y únicamente ha manifestado que está "tranquilo" y ha insistido en que actuó y actúa "ejerciendo escrupulosamente el derecho de defensa".
UNA "MANO NEGRA" EN EL CASO
Así, a las puertas de los juzgados compostelanos con motivo de la declaración como testigos de unos policías, el letrado de Rosario Porto sostuvo que, detrás de la investigación por el caso de la muerte de Asunta Basterra, hay una "mano negra" que "presionó" al testigo que dijo haberla visto caminando por Santiago la tarde de su desaparición, --el pasado 21 de septiembre--, para modificar su declaración y que "encajase con las diligencias".
Sobre los policías nacionales que prestaron declaración, dos de ellos los agentes que hablaron con el hombre que dijo haber visto a la niña aquella tarde, Gutiérrez Aranguren dijo también que cambiaron su versión y que no confirmaron que el testigo dijese haberla visto "sin ningún género de dudas".
"Todo aquello que se desvía del juicio apriorístico por parte de los investigadores es objeto de cuestionamiento, aunque sea a base de presionar o de hacer indicaciones de mando a mando superior para que se cambien declaraciones", sentenció Aranguren. Además, criticó una investigación "mal empezada".