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La Guardia Civil encontró al juez Silva reunido con Manos Limpias el día después de anularse el caso sobre Díaz Ferrán

El tribunal rechazado recusar a una magistrada que fue consejera de Caja Madrid
Un sargento de la Guardia Civil ha declarado este miércoles en el juicio contra Elpidio José Silva que encontraron al juez reunido con abogados de Manos Limpias el día después de que la causa del crédito al ex presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, fuera anulada por la Audiencia Provincial de Madrid.
Dos testigos del Instituto Armado han comparecido en la tercera sesión del juicio, que se ha visto interrumpida por las constantes intervenciones del juez Silva, quien se ha defendido 'de facto' a sí mismo porque su abogado estaba "callado", "no quería hablar" con él ni ejercer la defensa.
Los agentes han explicado que el juez tenía interés por mantener una entrevista para comentarles la denuncia que había llegado a su Juzgado sobre el crédito de 26,6 millones de euros concedido al ex presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, por parte de Caja Madrid.
Fue más adelante cuando tuvieron conocimiento de la investigación sobre la compra del City National Bank de Florida. A principios de 2013, el juez autorizó la intervención de los más de 8.000 correos electrónicos de Blesa y los agentes le informaron de los indicios de delito que iban encontrando en esa información.
El juez pidió "auxilio" al Instituto Armado, que le expuso varias líneas de investigación. Los agentes propusieron contar con el asesoramiento de un perito de KPMG e instar a Bankia a "no destruir" los e-mails que permanecían almacenados en su servidor.
Un sargento ha indicado que pidieron el secreto de las actuaciones para que los correos de Blesa no salieran a la luz ante las sospechas de que algunos eran de carácter personal. Y ha reconocido que una vez acudió al juzgado y encontró a Silva "hablando" en su despacho con abogados de Manos Limpias, el día después de que la Audiencia de Madrid anulara la causa del crédito.
Un capitán de la Guardia Civil ha indicado que Blesa era conocedor de que sus comunicaciones habían sido intervenidas, lo cual duró cerca de dos semanas. Según ha dicho, la Guardia Civil se citó los sábados con Silva, fecha que es "habitual" en otros procedimientos, y tuvo la "iniciativa" en los temas policiales.
CONSTANTES INTERRUPCIONES
Silva ha interrumpido en reiteradas ocasiones esgrimiendo argumentos de todo tipo. Ha acusado al abogado de Blesa de actuar como "un espía" al formular preguntas que benefician a su cliente en otras causas, ha pedido a la secretaria judicial que no leyera con tono "bajo y aséptico" o ha pedido dar lectura a los autos que él mismo dictó.
El tribunal ha declinado enzarzarse en un diálogo con el acusado y pacientemente le ha instado a "no interrumpir más". "Deduzco que no puedo ver los autos", ha replicado Silva, a lo que el magistrado ha respondido que "sus deducciones puede guardárselas". "No tengo dónde guardarlas, señoría", ha remachado Silva en una de sus intervenciones.
El acusado se ha quejado cuando el fiscal ha interrumpido su intervención en una ocasión. "La persona que más ha interrumpido sin tener derecho ha sido usted", le ha contestado el presidente del tribunal, Arturo Beltrán, a lo que Silva ha reconocido: "Vale, pero porque me veo indefenso".
El abogado Cándido Conde-Pumpido ha vuelto a insistir en que está "entre la espada y la pared" ya que si interviene se entenderá que representa a su "excliente" cuando en verdad está "completamente indefendido". "Yo tendría que irme por esa puerta y pedir amparo al Colegio de Abogados y a todos los organismos internacionales. Lo que me pide el cuerpo, el cliente y el público es marcharme", ha remachado.
Mientras tanto, parte del público hacía comentarios en voz alta durante el juicio. "Lo mejor es que se termine el juicio y podamos comer el gazpacho", ha sido uno de las numerosas expresiones escuchadas en la sala de vistas. El tribunal había rechazado poco antes recusar a una magistrada que fue consejera de Caja Madrid.