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Hallan un piso de ETA con 500 kilos de explosivo en Portugal

El piso ha sido localizado por responsables de la Guardia Civil y de la Policía Portuguesa en Obidos, una ciudad turística al Norte de Lisboa después de que una mujer denunciase la desaparición de los inquilinos de una vivienda que tenía alquilada en un pueblo turístico.
En el interior de la vivienda se han encontrado 500 kilos de explosivos, más de 500 metros de cordón detonante, 17 armas cortas, más de 4.500 cartuchos, 138 detonadores, siete bombas-lapa preparadas y a falta de explosivo, gran cantidad de material electrónico y manuales de instrucciones para su uso que habrían permitido la fabricación de decenas de bombas-lapa, además de herramientas y otros utensilios.

El descubrimiento se produjo después de que el dueño del inmueble acudiese al mismo ya que los inquilinos habían dejado de pagar el alquiler. Se cree que los presuntos etarras habían alquilado el inmueble hace varios meses.
Además, dos miembros de ETA abandonaron el pasado día 1 de febrero una furgoneta robada con placas falsas al encontrarse con un control de la policía portuguesa cerca de la localidad en la que se ha encontrado la casa.  En su interior, los agentes encontraron el pasaporte de Andoni Zengotitabengoa.
 Al parecer, los etarras se dieron cuenta de la presencia del control y optaron por abandonar la furgoneta y se dieron a la fuga a pie. Ahora, la Guardia Civil busca a Zengotitabengoa y  Oier Gómez Mielgo, supuestos miembros de la banda terrorista.
Investigación
La localización de la vivienda es consecuencia de las investigaciones que se estaban desarrollando a raíz de que se frustrara un intento de ETA de introducir una furgoneta cargada de material explosivo en el país vecino el pasado 9 de enero. Dos presuntos etarras, Iratxe Yañez y Garikoitz García, fueron detenidos por la policía portuguesa después de que entraran en el país huyendo de la Guardia Civil que había interceptado la furgoneta en la que transportaban material para fabricar bombas.
El hallazgo del piso confirma las sospechas que mantenían los servicios policiales españoles que creían que ETA ya se había instalado en Portugal y que el transporte interceptado en Zamora el 9 de enero era sólo una parte del material que necesitaba la organización terrorista para montar bombas en el país vecino. EPF