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Herrera cifra en 1.379 millones el precio final del Hospital de Burgos y precisa que hubo mayor inversión

Ve "plenamente justificadas" las modificaciones y apela a la rentabilidad social del modelo aunque sea "algo más caro"
El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, ha cifrado en 1.379,18 millones de euros -tras la última revisión del IPC-- el precio final del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) , con una anualidad promedio de 56,64 millones de euros, y ha defendido que se trata de "un claro caso de mayor inversión y no de sobrecoste", al tiempo que ha augurado que sin la fórmula de la concesión la capital burgalesa no dispondría de un nuevo centro hospitalario, que a día de hoy "estaría colgado" o sería "un cascarón muy avanzado" pero que no estaría en funcionamiento y habría "un gran conflicto".
"Me lo creo a pies juntillas", ha aseverado el presidente de la Junta en su comparecencia en la Comisión de Investigación sobre el HUBU en la que ha defendido la utilidad, eficacia y la legalidad - ha sido una obsesión, según sus palabras-- de la fórmula concesional para el desarrollo del nuevo hospital de Burgos que, según ha aclarado, nunca se presentó como el modelo "más barato" respecto a la tradicional financiación vía presupuestaria si bien ha parafraseado a la propia presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, para priorizar la rentabilidad social del modelo sobre la económica.
Tanto en su intervención inicial en la Comisión de Investigación como en sus respuestas a los representantes de los grupos parlamentarios en presidente de la Junta ha destacado hasta nueve "ventajas" del modelo concesional para un proyecto "singular" y ha asegurado que las cuatro modificaciones que se realizaron sobre el contrato inicial de mayo de 2006 por valor de 883,52 millones eran "procedentes" y "plenamente justificadas" a través del criterio de 'ius variandi' de la administración contratante para adecuarlo al interés público.
"Voy a ser machacón e insistente", ha asegurado el presidente sobre este aspecto concreto para insistir en que tanto la adjudicación a la agrupación de empresas 'Sociedad Concesionaria Nuevo Hospital de Burgos S.A.', cuya oferta económica se valoró "como la más favorable, ventajosa y económica" y con las que ha garantizado no tener ni haber tenido "ningún interés ni vinculación", como las posteriores modificaciones están "provistos de todas las garantías".
Para ello, ha apelado en numerosas ocasiones a los favorables dictámenes del Consejo Consultivo, a lo que ha sumado que la Fiscalía y la Sección de Enjuiciamiento del Tribunal de Cuentas archivaron las diligencias preliminares por presuntas irregularidades en la ejecución del contrato, lo que le da "confortabilidad desde un punto de vista jurídico y ético". "No les contesto yo, les contestan los órganos externos que deben dar tranquilidad", ha añadido.
Herrera ha explicado que esas modificaciones obligaron a restablecer el equilibrio del contrato por un procedimiento técnico-jurídico "reglado y matemático" que ampliaron la cifra primero en 133,57 millones de euros por la modificación de la obra para el replanteo del edificio y concretado en un canon anual fijo distribuido en 13 anualidades y otros 152,47 millones de euros concretado también en un canon fijo en once anualidades por la modificación del plan de equipamiento.
Por su parte, ha continuado, el impacto de las modificaciones de la obra y del equipamiento sobre las inversiones de reposición y sobre los gastos de explotación de los 14 servicios dieron lugar a un tercer reequilibrio por 179,8 millones que, a diferencia de los anteriores, se incorporó al canon mensual inicial hasta el término de la concesión, que se mantiene hasta 2036.
NO SE PAGA MÁS POR CAPRICHO
"No se paga más a la concesionaria por un capricho", ha asegurado el presidente a los grupos para negar cualquier tipo de beneficio a la concesionaria que está sometida a riesgos como el empeoramiento de las condiciones de financiación, la demanda que encargue la Administración o la evolución de los costes de explotación o la aplicación de un IPC negativo por parte de la Junta en los últimos años con obligaciones como hacerse cargo de los costes laborales o cumplir las "cláusulas de progreso" para la adaptación tecnológica del edificio.
"Los nuevos sumandos a la cifra final del contrato tienen causas y motivos plenamente justificados por el 'ius variandi' que se sometió a todos los cauces", ha sentenciado para defender también las mayores eficiencias conseguidas. "En 2036 no se si estaré vivo para dar cuenta del final del contrato", ha bromeado.
Dicho esto, Herrera no ha dudado en reconocer que, como todo modelo, la fórmula de la concesión tiene "luces y sombras" para admitir, por ejemplo, que la modificación en julio de 2010 del proyecto de obra para ajustarse a la evolución de la población de Burgos -el momento cero del HUBU se sitúa en julio de 2002-- y convertir a esta infraestructura como un hospital de referencia para ciertas especialidades demoró la entrega del hospital de los 42 meses previstos a 66, para añadir que, a pesar de ese retraso, se consiguió cumplir el compromiso de contar con el hospital en el menor plazo posible porque "era una demanda y una exigencia".
En este punto, ha comparado los cinco años y medio trascurridos desde que se iniciaron las obras hasta la entrega del HUBU con los ocho años y medio que se necesitaron en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, construido vía presupuestaria.
Herrera ha negado que la concesión del HUBU sea una privatización de la sanidad pública para recordar que este modelo se ha llevado a cabo en otras comunidades autónomas, como Asturias o Andalucía, sin que él piense que han privatizado la sanidad en esas regiones. A este respecto, ha insistido en que la concesión permitió un "desahogo" a las arcas públicas para añadir que, de haber sido ejecutado el HUBU con los presupuestos de la Junta, se hubiesen quedado en el camino otras infraestructuras que se han llevado a cabo en estos años.
"Me gustaría no tener que pedir perdón por una infraestructura positiva y buena", ha ironizado el presidente en varias ocasiones para aclarar que la apuesta por la concesión no responde a una opción ideológica sino de "racionalidad y realista" para cumplir un compromiso personal y político que asumió con los ciudadanos burgaleses y que, según ha recordado, ha sido refrendado con sucesivas mayorías absolutas, a excepción de la cita electoral de 2015.
"Les deseo que dentro de muchos años tengan la oportunidad de gobernar", ha bromeado también Herrera, quien ha afrontado este viernes su primera comparecencia en una Comisión de Investigación en las Cortes, la primera que se celebra en Castilla y León desde hace 19 años. "Es una opción de quien gobierna", ha explicado para defender la responsabilidad de la Junta en la elección del modelo que presta una asistencia sanitaria "más pública que nunca".
Por otro lado, el presidente de la Junta se ha comprometido a estudiar y analizar "muy detenidamente" las conclusiones de esta comisión de investigación, que ha arrancado precisamente este viernes con su comparecencia a la que seguirán otras 55 en los próximos meses. En este punto, ha abogado también por un acuerdo de los grupos en esas conclusiones que, según ha recordado, es el sentido de una "gran comisión".
"Estamos poniendo mucha atención, y es lógico, al adjetivo pero lo sustantivo es que en tiempo récord dimos solución a un problema social", ha sentenciado Herrera, en su última respuesta a las preguntas de la oposición.