Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El historiador John H. Elliot pide ante Puigdemont "flexibilidad" y "afán de conciliación" frente a los nacionalismos

Destaca la "interacción constante" e histórica que existe entre Cataluña y España aunque cree que puede "variar"
El historiador británico John H. Elliott ha asegurado que las causas nacionalistas reclaman "por parte de todos" una "gran flexibilidad" y "un afán de conciliación" y requiere que se piensen los "distintos puntos de vista" que existen.
Así lo ha manifestado durante su intervención en el encuentro '¡Escolta Espanya, Escucha Cataluña!', organizado por la Fundación Ortega-Marañón, en la que estaba presente el presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, ya que él también ha participado en el foro.
Elliot, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y premio Balzan de Historia, ha avisado de que para "muchos" la causa nacionalista tiene "lógica y sentido de realidad" a pesar de que otros "estén lejos de entender esos bloques de emociones".
Y ha dicho que "no se puede definir ni prever" los motivos y circunstancias por las que "sube o baja" la exaltación nacionalista. "La situación cambia de un día a otro y nada se puede predecir", sostiene, preguntándose quién podía esperar hace unos años el triunfo del partido nacionalista escocés.
En cualquier caso, el historiador cree que ese tipo de sentimientos reclaman "por parte de todos una gran flexibilidad, una voluntad de repensar puntos de vista formados en tiempos lejanos y, sobre todo, un afán conciliador".
"TENSIONES QUE VIENEN DE MUY ATRÁS"
En el caso concreto del nacionalismo catalán, ha explicado que "las tensiones" entre España y Cataluña "vienen de muy atrás". Y si ahora persisten, ha recalcado, "cabe buscar su raíz en la incapacidad de generaciones de políticos de reconciliar los contextos opuestos de una España centralizada y una España descentralizada y plural".
"No es ninguna sorpresa", ha subrayado el historiador --que ha investigado la historia del siglo XVII de Cataluña y la española-- en alusión al conflicto político y territorial que hay en la actualidad, haciendo hincapié en que la historia entre Cataluña y España ha sido "larga y complicada". Además, cree que el desafío soberanista actual "demuestra que no se ha escrito la última palabra" sobre las relaciones entre ambos.
Y ha citado unas palabras del Conde de Romanones para recordar que las "tensiones" han estado siempre a la orden del día: "En mi frecuente paso por el Gobierno, he aprendido que la atención de los ministros ha estado absorbida constantemente por Cataluña; cuando no era una cosa, era otra".
Para el historiador, este conflicto "constituye los hilos conductores de los últimos tres siglos" y se ha forjado "a base de los hechos del pasado" y de "cómo había que interpretar una historia común". Dicha historia, ha explicado, tiene -ahora y ya en el siglo XVII-- dos visiones: una "central y unitaria·; y otra descentralizadora y plural.
En cualquier caso, sostiene que esas tensiones sólo pueden ser entendidas "dentro de un contexto de un pasado de España en parte verídico y en parte imaginario".
Al respecto, se ha referido a los "mitos" que en varias ocasiones han "distorsionado la historia catalana para fines políticos". Pero ha advertido de que las dos narrativas -la centralizadora y la descentraliadora-- han sido "reduccionistas" y han vivido atrapadas en el pasado imaginario".
La unión de las coronas de Castilla y Aragón a finales del siglo XV fue un "preludio" de la complejidad de las relaciones entre España y Cataluña, ha explicado Elliott. Pero será después cuando se constituya una fuerte narrativa contra "la represión" de Cataluña, una visión "alternativa" a la versión "absolutista" de los borbones.
En cualquier caso, ha destacado la "interacción constante" que ha existido en la historia entre Cataluña y España. Eso sí, ha afirmado que esa interacción entre territorios "varía con los tiempos" y no tiene que "permanecer siempre igual".