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Juez de EE.UU. pide que se defina pronto sobre la pena de muerte para Ghailani

Ghailani estuvo preso desde 2006 en la base de Guantánamo (Cuba) por su supuesta participación en los atentados contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y Kenia en 1998. EFE/Archivotelecinco.es
El juez Lewis Kaplan pidió hoy al Departamento de Justicia que decida cuanto antes si pedirá la pena de muerte para el tanzano Ahmed Khalfan Ghailani, el primer preso de Guantánamo que será juzgado por un tribunal civil en Estados Unidos.
Ghailani, presunto guardaespaldas de Osama Bin Laden, estuvo preso desde 2006 en la base de Guantánamo (Cuba) por su supuesta participación en los atentados contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y Kenia en 1998, en los que murieron 224 personas.
"Entiendo que se está pensando en pedir la pena de muerte, solo pido que se agilice esta decisión lo más posible", reclamó hoy Kaplan al fiscal David Raskin durante la vista que se celebró en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York.
Raskin explicó que tomar esa decisión lleva su tiempo y "podría demorarse meses", ya que implica a "mandos de alto nivel", por lo que reconoció sentirse "no optimista" sobre la rapidez requerida, aunque se comprometió a tratar de agilizarlo.
También advirtió al juez que solo el proceso de "discovery" -parte de la instrucción por la que cada parte reúne y pide información relevante a la otra- requerirá unos seis meses.
El juez insistió al respecto en que el detenido, considerado por el Pentágono como uno de los más valiosos de Guantánamo y que hoy compareció en el tribunal de Manhattan vestido con el habitual uniforme de preso naranja, debería ser juzgado con prontitud y pidió a las partes la máxima agilidad, al tiempo que fijó la próxima vista para el 2 de julio.
El juez que reemplaza a Thomas Duffy (inicialmente asignado al caso) también rechazó la petición del abogado Scott Fenstermaker de ser él quien defienda al tanzano, cuyos cuatro presuntos cómplices ya cumplen cadena perpetua en la prisión de máxima seguridad de Florence (Colorado).
En sustitución, Kaplan seleccionó a otros dos letrados civiles para que sean sus representantes, ya que el defendido no tiene medios para pagar a su propio abogado.
Además, autorizó que a esos dos letrados civiles se unan dos más militares, con los que Ghailani tuvo relación antes de ser trasladado la semana pasada a Nueva York para ser juzgado, siempre que sus respectivos superiores los autoricen.
Ghailani ya se declaró no culpable de los 286 delitos que se le imputan relacionados con su presunta participación en los ataques terroristas de 1998 a embajadas africanas en los que murieron 12 estadounidenses.
Según explicó el propio juez durante la vista, es previsible que la defensa de Ghailani pida que el caso sea desestimado debido al largo tiempo que ha pasado desde aquellos ataques hasta la celebración del juicio.
El traslado del tanzano fue decidido por un comité de revisión creado por Barack Obama tras mudarse a la Casa Blanca para revisar uno a uno los casos de los cerca de 240 detenidos que permanecen en Guantánamo y decidir a dónde llevarlos para cerrar el penal en enero de 2010.
Hace un año, el Pentágono pidió ante una corte especial la pena de muerte para Ghailani por múltiples delitos, entre ellos asesinar en violación de la ley de guerra, matar a personas protegidas, atacar a personas y objetos civiles, herir intencionadamente a individuos, destruir propiedades y practicar terrorismo.
De los nueve cargos que afrontaba entonces Ghailani, seis conllevaban la pena de muerte, según explicó en su día el asesor de Asuntos Legales del Pentágono, el brigadier general Thomas Hartmann.
En 2007, Ghailani confesó su implicación en el atentado de Tanzania y pidió disculpas por haber suministrado equipamiento a los terroristas, al afirmar que no sabía que iban a ser utilizados en el ataque a la embajada estadounidense de ese país.
El tanzano fue capturado en julio de 2004 en Pakistán y encerrado en una prisión secreta de la CIA hasta 2006, cuando fue trasladado a Guantánamo.