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Julián Muñoz, pendiente de que le autoricen la libertad condicional

La cárcel malagueña de Alhaurín de la Torre ha propuesto la libertad condicional para el exalxalde de Marbella (Málaga) Julián Muñoz, después de que la Audiencia de Málaga confirmara la pasada semana la concesión del tercer grado penitenciario por tener una enfermedad muy grave con padecimientos incurables.
Así, la junta de tratamiento de la prisión, reunida este pasado miércoles, ha tramitado dicha propuesta ante el juzgado de vigilancia penitenciaria de Málaga, según las fuentes consultadas por Europa Press, órgano que tendrá que estudiar el expediente y resolver.
De concederse esa libertad condicional supondría que Muñoz no tendría que ir a dormir a ningún centro penitenciario, sino que se realizaría un seguimiento y citaciones periódicas.
La pareja de Muñoz ya ha firmado el 'acta de acogida', un documento en el que se compromete a que el penado vivirá con ella, según publica este jueves el diario 'SUR'.
La Sección Tercera de la Audiencia de Málaga confirmó la pasada semana el tercer grado para Muñoz, por padecer una enfermedad muy grave con padecimiento incurable. Así, rechazó los argumentos del fiscal en contra de la decisión del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 3 de Andalucía, con sede en Málaga, de concederle el régimen de semilibertad.
El juzgado concedió el tercer grado al estimar el recurso presentado por el letrado Antonio José García Cabrera, de Lemat Abogados, que se encarga de los asuntos penitenciarios de Muñoz. La Fiscalía se opuso a ese régimen y la Audiencia lo revocó; pero atendiendo a otro recurso del abogado, posteriormente, anuló esa decisión y se emplazó a volver a resolver sobre el asunto.
Esta decisión se tomó a la vista de los documentos médicos, concluyendo que se dan los requisitos para concedérselo. Se indica que el informe de julio de 2015 refleja el agravamiento de algunas patologías ya incluidas en otros estudios anteriores y también la aparición de nuevas, como ictus, obstrucción arterial, y aneurisma, entre otras.
Asimismo, se hace constar que los servicios médicos penitenciarios realizan un seguimiento diario o casi diario pero se ha producido un deterioro "importante y progresivo", pasando "en un periodo inferior a un año de ser una persona capaz de mantener una actividad normal y tener signos menores de enfermedad a convertirse en un discapacitado que requiere cuidados especiales y asistencia hospitalaria".
Al respecto, se añade que ha pasado de tener un pronóstico de vida de entre cinco y diez años a otro "desfavorable a medio plazo de entre uno y cinco años". Por esto, en dicho informe se concluye que la pluripatología que padece aunque no sea de carácter terminal "es grave e incurable", con un "empeoramiento rápido, importante y progresivo de su ya deteriorado estado de salud" en sólo siete meses.