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Lasheras (D3M) dice que un movimiento revolucionario "no debe condenar la violencia", que es "legítima" ante la opresión

La portavoz de D3M Amparo Lasheras, absuelta en junio por la Audiencia Nacional junto con otros integrantes de esta formación y de Askatasuna, afirma que "un movimiento revolucionario no debe condenar la violencia" y asegura que es "legítima como defensa y contestación ante la opresión social y política".
La Audiencia Nacional decidió en junio absolver a Amparo Lasheras y otros diez miembros de D3M y Askatasuna al considerar que no había quedado probado que "de una forma consciente y deliberada actuasen en apoyo de ETA". Estos imputados se enfrentaban a una petición fiscal de penas de entre cinco y seis años y cinco meses de prisión por delitos de pertenencia y colaboración con organización terrorista.
En una entrevista que le ha realizado la organización Euskal Herriko Komunistak, la militante de la izquierda abertzale Amparo Lasheras, que destaca la "liberación emocional" tras su absolución, afirma, en relación a ETA, que aún no ha desaparecido, aunque ha cesado en su actividad armada, lo que "no es exactamente igual".
"En un proceso de liberación esa decisión significa que se inicia una estrategia diferente porque la lucha armada no es eficaz en el avance del proyecto final. Por ello, hay que buscar otros instrumentos que permitan continuar en el camino hacia la liberación nacional y social", añade.
Preguntada por si un movimiento revolucionario puede condenar la violencia, responde que cree que "no debe condenar la violencia". "Siempre es legítima como defensa y contestación ante la opresión social y política. Si, según algunos teóricos, debe de existir la violencia legítima del Estado, no entiendo porque no puede existir la violencia revolucionaria. Lo perfecto es que ninguna violencia sea legítima, eso significa que el mundo es justo, que unos no dominan a otros", añade.
Por otra parte, respecto al proceso abierto, dice que le preocupa "el tiempo" que es "un mal enemigo si lo calculan y lo manejan los otros, en nuestro caso, el gobierno español y el capitalismo que defiende Madrid y el PNV". Ante la situación de los presos, apela a la "presión de la movilización social".