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Legisladores logran pulir un plan de estímulo de 789.000 millones de dólares

Los líderes demócratas y republicanos del Congreso alcanzaron hoy un acuerdo sobre un plan de estímulo de 789.000 millones de dólares para crear 3,5 millones de empleos y que, a su juicio, será el mejor antídoto para la grave recesión en EE.UU.
Tras una serie de intensas negociaciones a puerta cerrada, los legisladores lograron pulir el texto final del plan de estímulo, que podría ser votado en ambas cámaras del Congreso entre mañana y el viernes, con el objetivo de enviarlo al Despacho Oval antes del lunes próximo.
El presidente Barack Obama agradeció en un comunicado el esfuerzo de los legisladores para agilizar este acuerdo "con la urgencia que el momento exige".
La cifra acordada refleja el "toma y daca" de los diez legisladores demócratas y republicanos que desde la tarde del martes comenzaron a armonizar las versiones aprobadas en ambas cámaras.
"Los proyectos de ley en realidad eran muy similares, y me complace anunciar que hemos podido zanjar las diferencias", dijo el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.
"Como en cualquier negociación, esto supuso un toma y daca, y si no les importa que lo diga, es una manera suave decirlo", añadió Reid, al referirse a la conciliación entre la versión de 838.000 millones de dólares del Senado y la de 819.000 millones de la Cámara de Representantes.
Reid aseguró que el acuerdo se mantiene "fiel" a los principios sobre la creación de 3,5 millones de empleos, la inversión en energía renovable, alivios tributarios para la clase media y que, en su conjunto, suponen una "inversión en el futuro de EE.UU."
Por ejemplo, más de un tercio del plan está destinado a recortes de impuestos para el 95% de los trabajadores estadounidenses, otros 54.000 millones de dólares están dirigidos a los gobiernos estatales y otros 10.000 millones a la modernización de las escuelas públicas.
De hecho, una de las trabas iniciales para lograr un consenso fue la inclusión de fondos para la educación, una de las piedras angulares de la agenda del presidente Barack Obama.
La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, al igual que muchos demócratas, disputa la distribución específica de un fondo de 10.000 millones de dólares para programas de educación, y aún no se ha pronunciado sobre el acuerdo.
La preocupación de que se desmorone el acuerdo pactado es tal que Reid acudió a la oficina de Pelosi a persuadirla de que lo avale.
En esa reunión con Pelosi participaron líderes de ambas cámaras y miembros de la Casa Blanca, según fuentes legislativas.
Entre otros elementos, el plan prevé unos 150.000 millones de dólares en inversiones para obras de infraestructura y un fondo de "estabilización" de hasta 44.000 millones de dólares para que los gobiernos estatales puedan paliar sus crisis presupuestarias.
También incluye ayudas para quienes han sido víctimas de despidos, principalmente a través de subsidios de desempleo, cupones de comida, y cobertura médica.
Pese a la insistencia de los demócratas, los legisladores dejaron fuera del plan un crédito tributario por 15.000 dólares para los compradores de casa, mientras que quienes compren un vehículo nuevo solo podrán deducir los impuestos a la venta, pero no los intereses de la financiación de la compra.
En la sesión bicameral participaron Susan Collins, Olympia Snowe y Arlen Specter, los únicos tres senadores republicanos que el martes apoyaron el plan de estímulo -de un total de 219 en ambas cámaras-, y quienes son considerados de corte moderado.
La nueva cifra del plan "es un número fiscalmente responsable que refleja nuestros esfuerzos para verdaderamente centrarnos en programas y políticas y alivios tributarios que reactivarán nuestra economía", aseguró Collins.
Aun con las concesiones y los ajustes al plan de estímulo, no está claro si la minoría republicana ofrecerá resistencia a la votación definitiva del proyecto de ley.
Obama, que quiere promulgar el proyecto de ley antes del lunes próximo, ha invertido buena parte de su capital político en el plan de estímulo, no solo cortejando a los republicanos sino también a través de una campaña mediática.