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Manos Limpias, sobre la mujer de Torres: "Sabía que la estructura del entramado Nóos era ficticia"

La letrada que representa al sindicato Manos Limpias en el caso Nóos, Virginia López Negrete, ha manifestado cómo Ana María Tejeiro, mujer de Diego Torres y también acusada en la causa, "sabía que la estructura del entramado Nóos era ficticia" y que sus trabajadores "también lo eran". "Era la mano derecha de su marido", ha espetado.
Durante la lectura de su informe en la recta final de la vista oral, López Negrete, quien solicita 19 años y medio de cárcel para Tejeiro, ha apuntado al acuerdo de voluntades al que llegó el matrimonio y el dolo del que se sirvieron de cara a "apoderarse del dinero malversado" a través del Instituto Nóos de las Administraciones públicas "para su posterior disfrute".
"Y Tejeiro lo sabía y lo conocía", ha incidido la letrada, subrayando que la mujer de Torres colaboró "con su gestión" en el entramado y "ejecutó acciones para evadir el dinero obtenido de forma ilegal, motivo por el que la consideramos total y absolutamente responsable como cooperadora necesaria" de los delitos cometidos por su marido.
Las acusaciones postulan que, entre otros hechos, Tejeiro ayudó a su cónyuge en la ocultación de los fondos procedentes de la actividad fraudulenta desarrollada por Torres con la apertura de una cuenta corriente en la entidad bancaria Credit Suisse de Luxemburgo a la que traspasaron fondos que a 17 de julio de 2012 ascendían a 961.666 euros.
Durante su declaración en el juicio, Tejeiro negó, sin embargo, haber adoptado decisión alguna en relación a las actividades presuntamente irregulares urdidas por su marido y por Iñaki Urdangarin en torno al Instituto Nóos. La acusada únicamente respondió a las preguntas de su abogado, quien le inquirió sobre si son ciertos los hechos que se le imputan, a lo que Tejeiro contentó tajante: "No son verdad para nada".
La Fiscalía Anticorrupción, por su parte, reclama dos años de cárcel para la inculpada. La defensa de Tejeiro defiende su "total y absoluta ajenidad" con los hechos investigados en el caso Nóos y sostiene que de todo lo actuado se concluye que el resto de socios de las compañías [del entramado empresarial] "no contaban de ninguna forma, ni participaban en la toma de decisiones estratégicas ni en la elaboración de proyectos, ni en su presentación y venta a potenciales clientes, ni tampoco en la determinación de los importes a facturar o de la identidad de quien facturaba y qué en cada momento".