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Margallo: "Habrá reforma constitucional cuando el presidente decida que es el momento oportuno"

Dice que el Ejecutivo no está cerrado a este debate, mientras Pedro Sánchez pide "prudencia" y "audacia" para modificar la Carta Magna
El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha señalado este miércoles que el Gobierno no se cierra a abordar una eventual reforma de la Constitución, pero ha querido dejar claro que se trata de una decisión que ha de adoptar el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy. "Habrá reforma constitucional cuando el presidente decida que es el momento oportuno", ha dicho.
Así se ha pronunciado en la presentación del libro 'La era del federalismo' del ex ministro socialista y expresidente del Parlamento Europeo Enrique Barón, en un acto en el que ha compartido protagonismo con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, quien ha denunciado la "falta de voluntad política" que percibe en el actual Gobierno para abordar con "prudencia" pero también "con audacia" una reforma de la Constitución que la situación en Cataluña ha vuelto "urgente", pero que venía siendo necesaria desde mucho antes.
El ministro, en cambio, ha defendido desvincular el debate sobre la reforma constitucional de la cuestión catalana porque los cambios en la Carta Magna no contentarán a los que quieren la independencia y ha deslizado que, por cómo se ha expresado el presidente Rajoy en alguna ocasión, la reforma constitucional en España "vendrá de Europa".
Tras advertir de que "la pócima federal no arregla el problema fundamental" que España tiene entre manos -en alusión al proceso soberanista-- y subrayar que el grado de autonomía que tiene Cataluña es uno de los mayores del mundo (con muchas más competencias que las que tiene Escocia, por ejemplo) el ministro ha opinado que la Constitución "sigue siendo perfectamente válida", por lo que "no sería necesario cambiarla".
Dicho esto, ha reconocido que tiene algunos defectos de fondo, como la prevalencia del varón sobre la mujer en la línea de sucesión al trono, las dudas sobre la funcionalidad del Senado "y el gran problema, la financiación de las Comunidades Autónomas". Unido a esto, ha citado ciertos defectos de funcionamiento, como "la conflictividad en el Tribunal Constitucional" o las "deficiencias en la coordinación horizontal y vertical porque ha faltado lealtad institucional por parte de los que quieren la separación".
DELIMITAR LAS LÍNEAS ROJAS
En opinión del ministro -y aquí ha precisado que hablaba a título personal, no como miembro del Ejecutivo-- las condiciones previas que tendrían que darse para iniciar una reforma constitucional pasarían por que existiera un pacto político previo entre las "grandes fuerzas del país", que tendrían que delimitar claramente qué se toca y qué no de la Carta Magna.
En su opinión, entre las líneas rojas están los principios fundamentales, la soberanía nacional, la indivisibilidad de la nación española y la igualdad entre los ciudadanos.
Sánchez ha esbozado algunas de las ideas que al PSOE le gustaría incluir en una reforma de la Constitución, que no debe pasar solo por "renovar la convivencia territorial". Ha defendido que se blinden algunos derechos, como la sanidad y la educación públicas; el reconocimiento de los matrimonios entre personas del mismo sexo, que se elimine la mención a la pena de muerte.
Pero también ha defendido abordar otras cuestiones como el límite de aforados y otros elementos relacionados con la ley electoral, al tiempo que ha coincidido con el ministro en la necesidad de "mejorar y mucho la coordinación con las CCAA" y ha abogado por convertir al Senado en una "verdadera cámara territorial".
Por su parte, Enrique Barón ha sido el que ha conseguido arrancar las risas del auditorio cuando ha defendido que ante el dilema que tienen algunos "entre irse y quedarse", lo mejor sería "federarse".