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Miliband defiende la decisión de no divulgar los documentos sobre torturas en Guantánamo

El ministro de Asuntos Exteriores británico, David Miliband. EFEtelecinco.es
El ministro británico de Asuntos Exteriores, David Miliband, defendió hoy la decisión de no divulgar una información secreta estadounidense sobre la supuesta tortura de un presunto terrorista en la basa naval de Guantánamo (Cuba).
En una declaración parlamentaria, Miliband se refirió a la polémica surgida en el Reino Unido después de que dos jueces británicos revelasen ayer que EEUU amenazó con reconsiderar la cooperación en materia antiterrorista con el Reino Unido si el material sobre el presunto terrorista salía a la luz pública.
Esta controversia está centrada en el caso del etíope Binyam Mohamed, ex residente en el Reino Unido y detenido en Guantánamo, donde, según ha afirmado, fue torturado.
Según explicó Miliband en la Cámara de los Comunes, la revelación de los documentos en contra de los deseos de las autoridades de EEUU podría causar "un daño real y significativo a la seguridad nacional y las relaciones internacionales de este país".
El jefe de la diplomacia británica también negó que EEUU amenazase con "romper" la cooperación en materia de inteligencia con el Reino Unido si los documentos secretos era revelados.
Los documentos cuentan con detalles sobre el tratamiento por parte de EEUU de Mohamed, quien ha manifestado que las agencias de inteligencia británicas fueron cómplices de la tortura.
Los dos jueces -del Tribunal Superior de Inglaterra y Gales- dictaminaron ayer que ese material debería permanecer en secreto, pero criticaron a las autoridades de EEUU por la forma en que trataron de impedir que la información saliera a la luz pública.
En la resolución de una vista celebrada a puerta cerrada, los magistrados puntualizaron que no divulgaron las evidencias porque las autoridades de EEUU amenazaron con interrumpir la cooperación antiterrorista con Londres si se hacían públicos los detalles.
Los jueces indicaron, además, que los abogados que en el caso representaban a Miliband subrayaron que la amenaza sigue vigente bajo la nueva Administración del presidente Barack Obama.
Mohamed, de 31 años, lleva más de cuatro años en Guantánamo acusado de conspirar con la red terrorista Al Qaeda para atentar contra civiles.
En el auto, los jueces John Thomas y David Lloyds Jones afirman que las pruebas de supuesta tortura deberían divulgarse al margen de lo "embarazoso que puedan ser políticamente".
Thomas y Jones señalan que no tenían "ninguna razón" para vislumbrar que "se produciría una amenaza tan grave como la efectuada por el Gobierno de Estados Unidos de que reconsideraría el compartir información de inteligencia" con el Ejecutivo de Londres si difundían una parte "limitada pero importante" de las pruebas.
Mohamed llegó al Reino Unido en 1994 como refugiado y llegó a trabajar como conserje en Londres hasta 2001, cuando viajó a Afganistán y Pakistán para resolver su adicción a las drogas, según alegan sus abogados.
El etíope fue detenido en 2002 en Pakistán y, según sostiene, fue trasladado por la CIA de EEUU a una cárcel de Marruecos, donde asegura que pasó dieciocho meses y padeció torturas.
En 2004, Mohamed fue conducido a Afganistán, país desde el que se le transfirió a Guantánamo, donde es actualmente el único preso con derecho a retornar al Reino Unido.