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Millet y Montull cumplen en silencio y resignados su viacrucis en el Parlament

El ex director financiero del Palau de la Música Jordi Montull(i), durante su comparecencia ante la comisión de investigación del Parlament de Cataluña, presidida por Pere Vigo(c) y el letrado Pere Sol(d). EFEtelecinco.es
Los saqueadores confesos del Palau de la Música Fèlix Millet y Jordi Montull han vivido hoy en silencio y con resignación su viacrucis en el Parlament, donde han cumplido con su particular condena política por el desvío de fondos del Palau al exponerse sin replicar a los reproches de los grupos.
En medio de una gran expectación, Millet y Montull han comparecido hoy en la comisión de investigación del Parlament, donde, como estaba previsto, se han negado a responder a las preguntas de los diputados acogiéndose a su derecho constitucional a no declarar para no perjudicar más su situación como imputados.
Tras años siendo tratados por los políticos de distinto color como destacados representantes de la sociedad civil catalana por su condición de responsables del Palau de la Música -uno de los emblemas del catalanismo político-, Millet y Montull han tenido hoy su particular viacrucis, mientras los grupos casi competían entre ellos a la hora de censurar su actuación y marcar distancias con los ex responsables del Palau.
Millet se ha limitado a leer una breve declaración en la que ha señalado que, al estar imputado en el procedimiento judicial "que todos ustedes conocen", no deseaba hacer "en estos momentos" ninguna declaración, por lo que, acogiéndose a los consejos de su abogada Miriam Astor -que le acompañaba en la sala- se ha acogía a su derecho constitucional a no responder a ninguna pregunta.
Sin la barba que le acompañó las últimas semanas y vestido con americana pero sin corbata, Millet ha asistido entonces a los reproches de los grupos con aire resignado, a veces distraído, en ocasiones aburrido -incluso ha llegado a resoplar- y a veces dibujado una media sonrisa irónica cuando los diputados más le apretaban.
Los diputados de ERC Pere Bosch y de ICV-EUiA Daniel Pi han encadenado una retahíla de reproches a la actuación de Millet al frente del Palau y le han emplazado sin éxito a responder a la pregunta de si desde la institución cultural que él dirigía se desviaron fondos a la Fundación Ramon Trias Fargas y a CDC.
Ante el silencio de Millet, ambos diputados se han preguntado a quien trataba de "encubrir", aunque se han mostrado confiados en que la justicia acabará dando las respuestas y que la comisión de investigación pondrá negro sobre blanco la "trama política del Palau de la Música".
En su dura intervención, Pere Bosch ha sentenciado que en este caso se entrelazan una trama de enriquecimiento personal y otra de desvío de recursos para financiar irregularmente a un partido, en referencia a CDC. "Unos pensaban que el Palau era suyo y otros que el país era suyo", ha espetado.
En el mismo tono severo, el diputado Daniel Pi ha proclamado que en Cataluña "a partir de ahora no deben haber ni nombres intocables ni familias sagradas", de manera que los "mecanismos de alerta" contra los casos de corrupción deben aplicarse a todos sin distinción, se llamen los ciudadanos "Puig, Rodríguez o Millet".
El socialista Jordi Terrades ha mantenido un tono menos agresivo, se ha limitado a apuntar que Millet es el protagonista de uno de los episodios más tristes que ha vivido Cataluña en los últimos años y le ha recriminado que sus convenios con la Fundación Trias Fargas eran "éticamente reprobables".
Por su parte, Albert Rivera, de C's, ha felicitado irónicamente a Millet por ser un "crack" al sacar partido de sus contactos con la "oligarquía catalana" y ha planteado la hipótesis de que en realidad el ex presidente del Palau no era el verdadero capo de esta "mafia a la catalana", sino que hubo otros cargos con mayor responsabilidad que movían los hilos y que le dieron "las llaves de la caja fuerte".
Por contra, Jordi Turull (CiU) ha sido el más breve en intervenir, simplemente para recordar que el caso Palau está "en manos de la justicia" y para anunciar que no pensaba apuntarse a un "festival de descalificaciones" contra los presuntos implicados.
Como estaba previsto, también se ha negado a declarar Jordi Montull, la mano derecha de Millet en el Palau de la Música, que ha escuchado impasible cómo los grupos han encadenado una batería de reproches y han lanzando preguntas al aire para saber si con su silencio Montull "encubría" a alguien.