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El primer abogado de Montserrat y Triana: "Mi consejo fue que no declarasen, pero declararon"

Fernando Cornejo, primer letrado que asistió jurídicamente a Montserrat González y Triana Martínez después del crimen de Isabel Carrasco, concretamente el 13 de mayo de 2014, ha explicado este martes en la Audiencia Provincial de León que aconsejó a sus dos representadas que no declararan ante la Policía, pero que éstas no le hicieron caso. "Mi consejo fue que no declarasen, pero declararon", ha insistido.
El abogado ha precisado que Montserrat le relató de forma "muy fría" y "con total normalidad" el seguimiento que realizó a Isabel Carrasco y los disparos que efectuó para acabar con su vida en la pasarela sobre el río Bernesga, pero que cuando hablaba sobre "el acoso" de la política sobre su hija "le costaba seguir, se embarullaba, como si hubiera dos personas ahí" y estaba "muy afectada".
"Me sorprendió esa dicotomía, parecían dos personas distintas que estaban declarando el mismo acto y pedí que fuera examinada por un forense", ha insistido durante la sesión de este martes del juicio por el crimen de Isabel Carrasco, en el que están imputadas la autora confesa, Montserrat González, su hija Triana Martínez, y la policía local Raque Gago.
Después de la primera declaración ante la Policía, el letrado ha manifestado que Montserrat y Triana le aseguraron que los policías "les habían engañado" para que hablaran. "Triana me contó que les habían leído un artículo que a ella le eximia, que los policías les habían dicho que si declaraban donde estaba el arma a ella no le iba a pasar nada".
Además, siempre según su versión, Montserrat y Triana le relataron que los agentes condicionaron su declaración sobre cómo se deshicieron del arma homicida y les indujeron a que declarasen que la madre se la había entregado a la hija en un pasadizo.
En su siguiente declaración, Montserrat y Triana ya negaron este aspecto y, también ante el juez. Asimismo, durante la vista ambas han mantenido la misma versión, que la madre arrojó el arma al suelo, oculta en un bolso, momentos después del crimen y que su hija la recogió de forma instintiva al pensar que podría contener el arma homicida y que podría tratarse de una arma propiedad de su padre, el comisario de Astorga.
El letrado también ha precisado que cuando madre e hija le contaron el supuesto acoso laboral y profesional de Carrasco sobre Triana él les preguntó si "¿alguna vez había tenido alguna proposición o planteamiento amoroso con ella?", algo que Triana negó pero "de forma débil".