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La empresa de la base de Morón aplaza la comunicación de los despidos tras presentarse 37 "voluntarios"

Vectrus, la sociedad gestora de los servicios civiles de la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) para las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en Europa, ha aplazado al martes de la semana que viene la emisión del "listado" concreto de los trabajadores afectados por la nueva tanda de despidos, después de que 37 empleados se hayan presentado como "voluntarios" para abandonar la plantilla, según ha informado a Europa Press José Armando Rodríguez (UGT), presidente del comité de empresa.
Según José Armando Rodríguez, este cuarto "expediente de regulación de empleo (ERE) encubierto" que sufre la plantilla de los servicios civiles de la base de Morón ha sido planteado para despedir "a menos de 30 trabajadores", al objeto de impedir que esta nueva tanda de despidos sea tratada como un "despido colectivo", con los procedimientos y requerimientos que ello conlleva.
Al respecto, ha explicado que Vectrus ofrece para estos despidos la máxima indemnización recogida por la actual legislación laboral; --el salario de 45 días por cada año de servicio hasta 2011 y de 33 días a partir de entonces--, abriendo la puerta a los empleados que "voluntariamente" deseen abandonar la empresa, pero a la vez reservándose la opción de aceptar o no la adhesión voluntaria a tales despidos.
VOLUNTARIOS PARA LOS DESPIDOS
Aunque la empresa había convocado este viernes a los representantes de la plantilla para comunicar el "listado" de trabajadores concretos afectados por los despidos, dicho extremo ha sido aplazado al próximo martes, según el presidente del comité de empresa, porque finalmente 37 trabajadores se han ofrecido como "voluntarios" para ser objeto de estos despidos. Y es que con estos 37 voluntarios, la empresa habrá de hacer una criba para decidir a cuáles incluye entre los menos de 30 despidos de la nueva tanda.
El presidente del comité de empresa, en ese sentido, ha comprendido que tras tres expedientes de regulación de empleo desde finales de 2010, y con la empresa sin descartar nuevos despidos colectivos, haya empleados que prefieran abandonar la empresa con la máxima indemnización posible en vez de ser despedidos con indemnizaciones "de 20 días" por año de servicio en un hipotético nuevo ERE.
De cualquier manera, ha señalado que este "ERE encubierto" profundiza en el "desmantelamiento" de la plantilla española de la base, reclamando "una verdadera implicación" de los poderes españoles y de la clase política en la defensa de estos puestos de trabajo. Y es que desde hace años, este colectivo avisa de la paulatina reducción de la plantilla española y su sustitución por militares estadounidenses.
LA BASE DE MORÓN
Recordemos que mediante la última enmienda al convenio de cooperación de 1988 entre España y Estados Unidos, el contingente estadounidense radicado en la base de Morón pasaba de los aproximadamente 850 infantes de marina y 17 aeronaves que acogía la base mediante prórrogas anuales, a un despliegue permanente de 2.200 militares, 500 civiles y 21 aeronaves. Además, la enmienda aumenta hasta los 800 efectivos y 14 aeronaves el límite para despliegues temporales, de modo que la base sevillana podrá acoger hasta 3.000 militares estadounidenses en momentos puntuales.
Este notable incremento de la presencia militar estadounidense llegaba después de que entre 2010 y 2014, Vinnell-Brown & Root Spain (VBR), como anterior concesionaria del contrato de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en Europa para la gestión de los servicios civiles de la base de Morón, acometiese 240 despidos entre los trabajadores españoles del recinto militar, desencadenando el conocido conflicto laboral.
Dada esta situación, el comité de empresa de la base de Morón reclama que la transformación de la base en sede permanente de las fuerzas militares estadounidenses de intervención en África y la ampliación del contingente americano traigan consigo la readmisión de los trabajadores despedidos y la equiparación de las condiciones de la plantilla con las de los trabajadores de Rota (Cádiz) y del resto de bases estadounidenses en Europa, lo que implica su transformación en "personal laboral local".