Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Muñoz Molina rebate en 'FT' el relato nacionalista que quiere culpar de las desgracias "al vecino opresor"

Dice que los empresarios catalanes se beneficiaron de las medidas proteccionistas del Gobierno español desde el siglo XIX
El escritor Antonio Muñoz Molina publica este jueves un artículo en el diario 'Financial Times' en el que busca rebatir el relato nacionalista sobre diversos asuntos, entre ellos la Guerra Civil, y afirma que entiende que es "reconfortante culpar de las desgracias, reales o imaginadas, al vecino extranjero opresor".
Muñoz Molina parte de la idea de que a los nacionalistas "les encantan sus ideales de uniformidad exaltada" y ensalzarlos "en sus manifestaciones masivas y muy subvencionadas", y que algunos querrían también "consagrar" esos ideales de uniformidad creando estados independientes. Y acto seguido avisa de que los países reales, y los ciudadanos reales, "raramente encajan en los tipos fraguados para ellos" en los relatos nacionalistas.
En el texto, titulado "Los catalanes tienen tanto en común con los españoles como entre ellos mismos", detalla cómo Barcelona es la capital mundial de edición de libros en español y, por lo tanto, la mayor parte de los empleos generados por un mercado de 350 millones de lectores están en manos de catalanes.
Y añade que él mismo, un andaluz residente en Madrid, publicará su próximo libro en una editorial catalana, para destacar que ningún español, ni ninguna parte del territorio, la cultura o la historia española es "completamente extraña" a Cataluña, y que en Cataluña "muy pocas cosas serían como son si no fuese por su conexión con el conjunto de España".
Así, alude a la emigración desde otros lugares de España, relatando que parte de su familia marchó de Jaén a Barcelona, y que si su padre se hubiera sumado a ellos él sería catalán, como lo es el también escritor Javier Cercas.
LOS EMPRESARIOS SE BENEFICIARON DEL PROTECCIONISMO
Esa emigración, dice, encontró "trabajo estable y una vida decente" en el cinturón industrial de Barcelona, mientras "la agudeza empresarial y los márgenes de negocio de los empresarios catalanes fueron convenientemente mejorados por las barreras proteccionistas decretadas por los gobiernos de Madrid desde el siglo XIX".
Para insistir en los lazos, ha recalcado que muchos grandes escritores en español son catalanes, menciona a Joan Manuel Serrat y a Lluís Llach como cantautores populares ya antes de la muerte de Franco y recuerda que 'El quadern gris' de Josep Pla, una de las cumbre de la prosa catalana, lo tradujo al español el falangista Dionisio Ridruejo.
Muñoz Molina critica también que el relato oficial de la Guerra Civil hoy en Cataluña es que la libraron "españoles totalitarios contra catalanes amantes de la libertad", cuando hubo "tantos catalanes franquistas como republicanos", los republicanos españoles sufrieron el exilio igual que los catalanes y la "Luftwaffe y la fuerza aérea italiana no distinguieron ente catalanes y castellanos a la hora de bombardear poblaciones civiles inocentes en Barcelona y Madrid".
DEJAR AL MÍNIMO LAS PASIONES NACIONALES
Como conclusión, el escritor admite que los relatos generalizados de "sufrimiento nacional y redención son muy seductores", y especialmente "en estos tiempos de estancamiento económico, desempleo y corrupción política extendida", pero cree que aunque resulte "reconfortante" culpar de las desgracias al "vecino extranjero opresor", más valdría "dejar las pasiones nacionales al mínimo e intentar buscar un acuerdo mutuamente beneficioso".
"No sólo entre catalanes y españoles --avisa-- sino entre catalanes con distintas lealtades y aspiraciones". A su modo de ver, lazos tan complejos y duraderos no se pueden cortar sin "perturbar el tejido en ambas partes", y termina con una advertencia: "Más que liberarse de un cuerpo extranjero supuestamente opresor, una separación puede ser amputarse una parte vital de uno mismo".