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Ofensa a los símbolos nacionales, 'enchufismo' e impuestos, las prácticas de los ayuntamientos "extremistas" según el PP

Falta de respeto a los símbolos nacionales y a las tradiciones, 'enchufismo', sectarismo, subidas de impuestos, más gastos, falta de inversiones y desahucios y más inseguridad, así resume el PP el año de gobierno de los ayuntamientos que considera "extremistas" como los de Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, Pamplona o Cádiz, gobernados tras las municipales del año pasado por Podemos y sus confluencias, con apoyo del PSOE, y también por Bildu, en el caso de la capital navarra.
Los 'populares' han redactado un extenso documento en el que repasan lo que califican como "malas prácticas" de estos gobiernos locales, similar al que presentó hace unos días sobre las Comunidades Autónomas gobernadas también por estas formaciones. El trabajo se presentará este miércoles en una jornada organizada por el PP en Zaragoza, que inaugurará su responsable de política autonómica y local, Javier Arenas, y clausurará la secretaria general, María Dolores de Cospedal.
En el texto se empieza por acusar de "falta de respeto a los símbolos nacionales" de distintos municipios: Zaragoza, Cádiz, Barcelona, Badalona, Pamplona, Valencia y A Coruña. Entre otras cosas, el PP censura el uso de banderas republicanas, la supresión de la bandera española o de retratos del Rey.
Los 'populares' añaden un capítulo de ofensas a las costumbres y tradiciones locales; por ejemplo, que Madrid no colocara el belén navideño en el Ayuntamiento, o que en Valencia se quiere "convertir el 9 de octubre, día de la Comunitat valenciana, en la 'diada' del País Valencià"; y en Huesca, se ha modificado el Reglamento de Protocolo para prohibir que los concejales acudan a actos religiosos.
"Es la interpretación más radical que se da en toda España del artículo 16 de la Constitución en cuanto a la aconfesionalidad del Estado y puede conculcar derechos fundamentales", denuncia el PP.
SECTARISMO
Otro capítulo del documento está dedicado al "déficit democrático y sectarismo" que según el PP se está dando en estos ayuntamientos. Cita aquí casos de A Coruña, donde "la primera recepción de la Marea fue al Embajador de Venezuela", y de Madrid, Barcelona, Badalona o Santiago.
Se extiende en el Ayuntamiento de Pamplona, gobernado por Bildu, su "calculada ambigüedad" con las víctimas de ETA, cuya actividad no ha condenado, mientras expresa su apoyo al líder de Sortu Arnaldo Otegi y cede espacios públicos para grupos del entorno de Batasuna, denuncia el PP.
También repasan los 'populares' casos de "enchufismo" en estos consistorios; señala que en Barcelona, la alcaldesa, Ada Colau, "contrata a dedo a la pareja de su número dos sin pasar por ningún proceso de selección" y ficha a su pareja, Adriá Alemany, como asesor "aunque en esta ocasión la nómina la pagará Barcelona en Comú".
MALAS PRÁCTICAS ECONÓMICAS
El PP repasa también la gestión económica y social de estos equipos de gobierno, a los que acusa de no aprobar a tiempo los presupuestos del año 2016, de subidas de impuestos (Madrid), de tener en quiebra técnica al consistorio (Cádiz) y de reducir la inversión (Zaragoza), poner trabas a los emprendedores (Barcelona) y de paralizar obras sin tener proyectos nuevos (Coruña).
De este consistorio gallego, el PP subraya que presentó 27 medidas urgentes para los primeros cien días de gobierno, pero "sólo siete están ejecutadas, dada se sabe de algunas como el plan de erradicación del chabolismo o de la renta básica universal".
En línea con este asunto, en el documento se asegura que no se han paralizado los desahucios y que se están produciendo ocupaciones irregulares y "emergencia social". Se repasan actuaciones de Madrid, Zaragoza o Cádiz, pero especialmente de Barcelona, a cuya alcaldesa acusa el PP de anteponer los intereses de los okupas, de no mejorar las listas de espera en servicios sociales ni tener en cuenta a las familias ni a la infancia. "La prioridad es la plataforma LGTBI, menospreciando a la familia tradicional", asegura.
El PP acusa también a estos gobiernos de "demonización de iniciativas empresariales, paralización de proyectos y desconfianza hacia inversiones". De nuevo aquí repasa casos de las principales ciudades de España, como la suspensión de licencias para nuevos hoteles durante un año decidida en Barcelona.