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El PSOE insiste en que una reforma electoral unilateral sobre alcaldes sería un golpe de estado

Puig abre la puerta a hablar sobre una modificación de la ley para introducir cambios, como una segunda vuelta municipal
El responsable de Regeneración Democrática en la nueva Ejecutiva del PSOE, Ximo Puig, ve como un "atentado" o un "golpe de estado" que el Gobierno aprobase en solitario una reforma electoral para facilitar la elección directa de los alcaldes y ha advertido de que, en caso de que así sea, se encontrará con la "adecuada respuesta" por parte de los socialistas.
Puig ha reconocido en declaraciones a Europa Press que "se puede mejorar" la ley electoral y estudiarse asuntos como la celebración de una segunda vuelta en las elecciones municipales, pero ha descartado rotundamente un acuerdo con el Ejecutivo para que un candidato con el 20 por ciento de los votos se haga la mayoría del gobierno municipal.
"No es lógico, es absolutamente irresponsable que lo plantee el presidente del Gobierno", ha reprochado el dirigente socialista, quien considera "indignante" que se relacionen este tipo de iniciativas con una "supuesta" regeneración democrática. "¿Cómo se va a regenerar la democracia maltratándola? No es razonable bajo ningún concepto que quien no tenga la mayoría en las urnas tenga la mayoría en los ayuntamientos", ha censurado.
REFORMA FORZADA POR "LOS NERVIOS"
A su juicio, esta iniciativa ha surgido "forzada" por los alcaldes 'populares' --"hay alguna alcaldesa del PP que está de los nervios"--, y por eso el partido está buscando "todas las fórmulas" posibles, que Puig resume en una sentencia: "Intentar hacer trampas en las reglas para ganar".
Pero ha insistido en que se trata de una medida "tan irresponsable" que, por ejemplo, abriría la puerta a que muchos ayuntamientos pasasen a estar gobernados por Bildu o ERC. "Aquí se han hecho leyes de partidos para intentar limitar alguna representación en un momento determinado y ahora se actúa de la manera contradictoria intentándole dar una trascendencia electoral a quien no la tiene", ha dicho Puig en clara referencia a la Ley de Partidos.
Con ello, el diputado socialista ha advertido al Gobierno de que puede causar "un descosido" en comunidades como Euskadi, Navarra o Cataluña y ha lamentado que el Ejecutivo no se plantee estas dificultades con tal de "cambiar las reglas del juego".
Puig cree que, para la reforma de una ley electoral, tiene que existir "un acuerdo básico" y para ello se ha mostrado dispuesto a estudiar, hablar y debatir sobre el asunto, pero siempre "buscando fórmulas que mejoren la calidad democrática y no que la perjudiquen".
RAJOY NO PUEDE PROVOCAR MÁS TENSIÓN
Por todo ello invita al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a "asumir" que "es el presidente del PP pero sobre todo presidente del Gobierno de España" y que no puede en una situación "de tanta tensión, provocar más tensión, más conflicto y atacar a la convivencia".
Este mismo viernes, el jefe del Ejecutivo se ha mostrado dispuesto a hablar "pronto" sobre el asunto, ya que no considera que se trate de una iniciativa "tan descabellada" cuando, según ha recordado, tanto PP como PSOE la han incluido en alguna ocasión en sus programas electorales.
Sin embargo, ha reconocido no tener aún los detalles sobre los que se articularía la medida. "En este momento no hay tomada una decisión definitiva y no puedo asegurarle que no se vaya a tomar pronto ni lo contrario", ha zanjado preguntado por el asunto tras su despacho con el Rey Felipe VI en el Palacio de Marivent.